El sector del limón captura cada año más de 360.500 toneladas de CO2

El bosque de más de nueve millones de limoneros de la cuenca mediterránea española retiene un total de 360.550 toneladas de CO2 al año, con lo que es claramente fijador de gases de efecto invernadero, según figura en el informe ‘Huella de carbono del sector del limón en España’, realizado por la Asociación Interprofesional del Limón y Pomelo de España (AILIMPO).

«El limonero es el cultivo que consigue valores superiores de fijación de carbono con respecto a otros cítricos y el resto de las especies arbóreas», han apuntado desde la interprofesional. Y aunque el sector también desprende emisiones durante su actividad (49.300 t al año), «estas son mínimas en comparación con los gases que captura».

El informe llevado a cabo por AILIMPO cuantifica la huella de carbono del sector desde el campo a la mesa. Así, los resultados obtenidos concluyen que cada limonero captura 22,6 kg de CO2 al año, mientras que un kilo de limones frescos que el consumidor compra retiene unos 263 gramos de CO2. En definitiva, «el bosque de limoneros de España es un aliado en la lucha contra el cambio climático, ya que es sumidero de las emisiones que de media al año generan en nuestro país un total de 62.500 personas». Además, el cálculo de la huella de carbono forma parte de la política de sostenibilidad de esta entidad en el eje medioambiental, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 13 de Naciones Unidas (ONU) de medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Las elevadas cifras de fijación de gases de efecto invernadero vienen determinadas por las formas de cultivo que aplica el sector del limón. De esta manera, el aumento de la superficie de producción ecológica en la última década contribuye a una mayor captura de CO2. En este sentido, «la incorporación de restos de poda supone la reducción de la evaporación de agua del suelo y un aumento de materia orgánica en el terreno que almacena más gases contaminantes».

Por otro lado, la optimización del riego y el uso de técnicas como sondas de humedad, mallas de acolchado para reducir la evaporación o la técnica del riego deficitario controlado «conllevan una reducción del consumo de agua y, por tanto, una menor necesidad de energía para el riego, reduciendo emisiones». Desde AILIMPO han indicado que «dado que el 92% de la superficie de limón cuenta con sistemas de riego localizado sin laboreo del suelo, no se consumen combustibles fósiles en el acondicionamiento del terreno. Y la no labranza conlleva una menor actividad de mineralización de la materia orgánica, lo que favorece la fijación de mayor cantidad de carbono en el suelo».

A pesar de los buenos datos que se desprenden de este informe, desde el sector del limón continúan trabajando para reducir aún más las emisiones que se generan durante el transporte desde las explotaciones agrícolas (18.122 t de CO2); en el manipulado en los almacenes o industrias (19.705 t CO2) y en el procesado (11.472 t CO2).

Al respecto, el sector está implementando medidas para mejorar aún más los niveles actuales de fijación de gases de efecto invernadero promocionando el fomento de la agricultura ecológica; la innovación en la eficiencia del riego y la optimización en el uso de agua y fertilizantes; la inversión en energías renovables en las explotaciones; o la modernización de la maquinaria agrícola y de las flotas de vehículos por otros con menores emisiones o que empleen energías alternativas a las fósiles. 

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