Cambio climático

El proyecto Ibervitis avanza en la creación de viñedos policlonales en la península ibérica, con el objetivo de reforzar la resiliencia del viñedo frente a los efectos del cambio climático y aportar mayor complejidad enológica a las elaboraciones.

Tras dos años de trabajo, el consorcio participante –formado por Bodegas La Horra (coordinadora), Bodega Paco & Lola, Bodega Numanthia, el grupo portugués Sogrape y la asociación lusa PORVID– ha completado la selección en campo del material vegetal de siete variedades clave: ‘Albariño’, ‘Arinto’, ‘Godello’, ‘Sercial’, ‘Rabo de Ovelha’, ‘Rufete’ y ‘Tempranillo’. Actualmente, las bodegas están inmersas en la implantación de los primeros viñedos base policlonales, una fase decisiva del proyecto.

La metodología de selección aplicada se fundamenta en los trabajos científicos de la investigadora de la Universidad de Lisboa, Elsa Gonçalves, y ha permitido identificar diferentes clones con características de interés en función de cada entorno vitícola. Estos resultados sientan las bases para diseñar viñedos más adaptados a condiciones de estrés hídrico, resistencia a enfermedades o desajustes de grado alcohólico y acidez.

La mezcla clonal persigue, además, mantener la identidad de cada variedad y evitar la uniformidad genética, al tiempo que ofrece una mayor diversidad en maduración, acidez, aromas y contenido en polifenoles. De este modo, se espera alcanzar vinos más estables, complejos y consistentes a lo largo de las distintas añadas.

El desarrollo de Ibervitis se prolongará hasta finales de 2026, cuando se prevé disponer de los primeros datos consolidados. Para las bodegas participantes, este proyecto supone un hito tecnológico que combina innovación y tradición, garantizando un reservorio genético valioso para enfrentar tanto el cambio climático como la aparición de nuevas enfermedades en el viñedo.

Ibervitis se enmarca en el Programa de Cooperación Multilateral EUREKA y cuenta con financiación de la Unión Europea y del CDTI Innovación, con fondos FEDER del Programa Operativo Plurirregional de Crecimiento Inteligente 2021–2027.

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El proyecto ‘Adaptación de variedades frutales al aumento de temperaturas durante el invierno para reducir el impacto del cambio climático en la producción de fruta’ (ADAPFRUTCC), liderado por el investigador del departamento de Ciencia Vegetal del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), Javier Rodrigo, acaba de presentar sus resultados finales. Esta investigación, que ha durado dos años, ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Convocatoria de subvenciones para la realización de proyectos que contribuyan a implementar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (2021–2030).

En este proyecto se han realizado estudios de fenología y adaptación en diferentes especies y variedades en tres escenarios climatológicos: la costa de Málaga, zona libre de heladas y con escaso frío invernal; Badajoz, con un clima templado, y el valle del Ebro en Zaragoza, con más frío invernal, aunque en disminución, y con riesgo de heladas primaverales. Se han evaluado variedades de floración temprana y tardía de albaricoquero, cerezo, ciruelo y melocotonero, y una colección de Pawpaw, una nueva especie tropical originaria de Norteamérica.
 

Disminución del frío invernal

Los análisis climáticos han desvelado que en todas las zonas de estudio se ha producido una disminución del frío invernal en las últimas décadas. Las previsiones indican que seguirá disminuyendo durante el siglo XXI, «lo que puede hacer que algunas de las variedades de frutales más exigentes en frío no produzcan cosechas regulares incluso en zonas donde se han venido cultivando por décadas». Será necesario, por tanto, adaptarse a esas nuevas condiciones sustituyendo variedades por otras menos exigentes en frío.

Sin embargo, una renovación inmediata puede llevar a que variedades con bajas necesidades de frío florezcan en zonas frías demasiado pronto y puedan sufrir daños por heladas primaverales que comprometan la producción. Conocer los mecanismos biológicos que regulan la necesidad de los frutales de acumular frío para florecer y determinar las necesidades de frío de cada variedad «es crucial para afrontar esta problemática». Por esta razón, «también se ha estudiado el control genético del reposo en las diferentes condiciones climáticas, identificando los genes que se expresan en cada fase del reposo y en cada localidad de estudio».

La investigación la han desarrollado el CITA, el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea ‘La Mayora’ (IHSM–CSIC–UMA), en Málaga y el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), en Badajoz.

Javier Rodrigo ha contado con la colaboración de José Manuel Alonso, responsable de la Estación de Examen DHE (EEDHE) del CITA, las investigadoras posdoctorales Patricia Irisarri y Erica Fadón, y los investigadores predoctorales Néstor I. Santolaria y Andrea Torres. Además, han colaborado en el proyecto Iñaki Hormaza, presidente del Comité Científico del CITA, Jorge Lora, investigadores del IHSM, y Engracia Guerra, investigadora del CICYTEX.

La finalidad de todo ello es que la información obtenida sirva tanto para la prevención de impacto negativo en plantaciones existentes como para el estudio del desplazamiento del cultivo de variedades y especies frutales a nuevas zonas, y también para dar a conocer esta problemática y las herramientas para mitigarla.

En el próximo número 106 de Revista de Fruticultura se publica un artículo con los principales resultados de este proyecto.

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DATADOC, el proyecto de I+D aplicado a la viticultura liderado por el Consejo Regulador de la Denominación Origen Calificada Rioja, orientado a evaluar el efecto del cambio climático en esta denominación en el que participan el Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) y el Servicio de Investigación Agraria y Sanidad Vegetal del Gobierno de La Rioja, ha aportado sus primeras conclusiones tras cuatro años de investigación.

Con la finalidad de conocer los efectos del cambio climático en la D.O.Ca. Rioja, el consejo regulador puso en marcha este proyecto, consciente de que este fenómeno es uno de los retos que viticultores y bodegas deben enfrentar, «con el fin de anticiparse y disminuir, en la medida de lo posible, sus efectos adversos para preservar, como fin último, la calidad de uvas y vinos».

Lo primero que se hizo en DATADOC, hace cuatro años, fue seleccionar las parcelas que serían los viñedos de referencia para la investigación, se digitalizó toda la compilación de datos históricos relativa a los mismos –para que el modelo digital contara con más conocimiento–, se sensorizaron las parcelas seleccionadas, integrando la información que se iba generando y captando en una plataforma digital, y se agregaron los datos agronómicos y madurativos recopilados por el consejo regulador durante más de 20 años. Todo ello, generó un modelo predictivo que ha permitido monitorizar de forma precisa y en tiempo real el cambio climático dentro de la D.O.Ca., destacando la innovación y las nuevas tecnologías como palanca.
 

Estrategias agronómicas especificas

Con las conclusiones obtenidas, en el consejo regulador, se abre una nueva fase de análisis y evaluación con el fin de desarrollar y plantear estrategias agronómicas especificas –como la ubicación y manejo del viñedo o el aumento de la altitud de plantación– que «permitan al viñedo de Rioja adaptarse a las condiciones climáticas».

Las conclusiones relacionadas con los factores climáticos más influyentes en los parámetros de maduración, con las variables de calidad durante la maduración de la uva, «se acentúan especialmente y, en un primer avance de las conclusiones obtenidas, desataca el mejor comportamiento del viñedo viejo y el cultivo tradicional en vaso frente al cambio climático». 

Además del análisis, a partir de ahora el consejo regulador de la D.O.Ca. Rioja y las demás entidades participantes «continuarán entrenando el modelo predictivo aglutinando variables para que sea aún más sólido». Así, el citado modelo se alimentará, también, a partir de la monitorización de la campaña actual de vendimia, que «recogerá variables e indicadores no solo de la parte cuantitativa o técnica de los equipos de sensorización, sino también de las visitas ‘in situ’ a la viña y de los valores analíticos y controles de madurez de los viñedos de referencia, que permiten correlacionar y verificar los datos resultantes a través de la Inteligencia Artificial con la realidad del propio viñedo».

DATADOC está cofinanciado por el Fondo Social Europeo Agrario de Desarrollo Rural, el Ministerio de Agricultura y el Gobierno de La Rioja, con una subvención concedida de 219.346 euros. Esta iniciativa y su apuesta por la viticultura inteligente «ponen de manifiesto el impulso a la digitalización e innovación por parte de la D.O.Ca. a lo largo de toda la cadena de valor, así como el sólido compromiso de Rioja por la sostenibilidad, área en la que se propuso ser referente a nivel nacional e internacional».

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En un contexto de cambio climático y escasez de recursos hídricos, el Grupo Operativo RESIOLIVA impulsa una innovadora estrategia para transformar el cultivo del olivar de secano, «apostando por la sostenibilidad, la eficiencia y la adaptación al clima mediterráneo». El proyecto ha puesto en marcha ensayos pioneros en cultivo superintensivo de secano con dos variedades de olivo: ‘Arbosana’ y ‘Sikitita’.

España, primer productor y exportador mundial de aceite de oliva, cuenta con más de 2,7 millones de hectáreas (Mha) dedicadas a este cultivo, de las cuales solo el 28% dispone de riego. El cultivo del olivar en Andalucía abarca 1,5 Mha, adquiriendo especial relevancia en las provincias de Jaén, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla, que conforman el denominado ‘eje del olivar’. Sin embargo, «la dependencia del agua y la intensificación de las plantaciones plantean desafíos en un territorio cada vez más afectado por las sequías prolongadas».

Ante este escenario, RESIOLIVA «propone un modelo revolucionario que mejora la productividad y la resiliencia del olivar sin necesidad de riego adicional». La iniciativa combina el uso de plantas certificadas con microorganismos beneficiosos (micorrizas y Trichoderma) y biochar obtenido a partir de alperujo, un subproducto del proceso de extracción de aceite. Esta combinación «permite reducir las necesidades de agua, fertilizantes minerales y fungicidas, al tiempo que mejora la salud del suelo, incrementa la capacidad de secuestro de carbono y contribuye a una gestión circular de los residuos agrícolas».
 

Mejora de las propiedades físicas del suelo

Durante los seis meses posteriores a la aplicación de la enmienda compuesta por una mezcla de biochar de alperujo y compost vegetal, se ha observado una mejora significativa de las propiedades físicas del suelo, así como un incremento en la disponibilidad de nutrientes. En particular, «destaca un notable aumento tanto del contenido total de carbono orgánico como del carbono estable en los suelos tratados con dicha enmienda, lo que indica una mejora en la capacidad de retención de materia orgánica y potencial de fertilidad a largo plazo».

Sin embargo, a pesar de estas mejoras edáficas, se ha registrado una elevada tasa de mortalidad en las dos variedades introducidas: un 60% en ‘Sikitita’ y un 25% en ‘Arbosana’, a los cinco meses de la plantación.

Este nivel de mortalidad «está relacionado con el exceso de humedad registrado en el periodo del ensayo». Las precipitaciones registradas durante el periodo comprendido entre febrero y abril han sido excepcionalmente elevadas, alcanzando valores acumulados próximos a los 1.000 l/m² en la zona de estudio, muy por encima de la media histórica para este intervalo temporal. Las condiciones de saturación permanente del perfil edáfico «han impedido valorar adecuadamente la eficacia de las medidas aplicadas en cuanto a la retención hídrica del suelo».

Esta iniciativa es fruto de la colaboración público–privada entre Plantas Continental, S.A., el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS–CSIC), Carboliva, la Asociación Andaluza de Viveristas y Floricultores (Asociaflor) y Cambrico Biotech, con financiación de la Junta de Andalucía y el fondo FEADER.

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El Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa) ha lanzado la aplicación móvil Riego Citrus, una herramienta digital diseñada para apoyar a agricultores y técnicos andaluces en la programación y gestión del riego en plantaciones de cítricos. Se trata de una App gratuita desarrollada por técnicos especialistas e investigadores del Ifapa que busca mejorar la eficiencia del uso del agua en un contexto marcado por la escasez hídrica y la necesidad de optimizar los recursos. Además, «la herramienta emplea la técnica del balance de agua en el suelo a partir de los datos de las condiciones meteorológicas y las características específicas del suelo y la plantación».

Tal como han explicado sus creadores, Riego Citrus representa un avance en el proceso de digitalización del sector citrícola andaluz, «poniendo al alcance de los profesionales andaluces una herramienta práctica, intuitiva y basada en criterios técnicos avalados por la experiencia investigadora del Ifapa». En concreto, «facilita recomendaciones personalizadas según el tipo de suelo, cultivo y disponibilidad hídrica, a la vez que permite al agricultor la gestión de estrategias como la de riego óptimo, riego deficitario controlado o riego de supervivencia en las plantaciones, según las circunstancias».

Para ello, la App cuenta con un módulo de programación de riego basado en el balance hídrico del suelo y tiene una integración automática con los datos actualizados de la Red de Información Agroclimática de Andalucía (RIA). Además, «se puede configurar con notificaciones semanales, descargar tablas y gráficos, así como consultar tanto la programación de riego como los datos de la parcela monitorizada».

Esta aplicación se ha desarrollado en el marco del proyecto del Ifapa ‘Red de Experimentación y Transferencia en Cítricos de Andalucía’, cofinanciado por el Fondo Europeo FEDER.

De forma paralela a su lanzamiento, Ifapa también ha publicado una guía de instalación y uso de la herramienta con el objetivo de facilitar su adopción por parte del sector. Este documento se puede encontrar en la Plataforma de Asesoramiento y Transferencia del Conocimiento Agrario y Pesquero en Andalucía (Servifapa), o en: https://lajunta.es/5p8zu.

Riego Citrus ya está disponible para su descarga App Store y Google Play, además de poder ser usada también desde el navegador de un ordenador en su versión WebApp en el enlace https://ifapacitricosapp.implemento.es/app/

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El próximo 26 de junio, el Museo Arqueológico de Murcia será sede de la presentación del libro ‘La restauración de los paisajes vegetales en el semiárido ibérico mediterráneo’, una publicación que reúne las voces de diversos expertos sobre la urgencia de revegetar las laderas del Mediterráneo peninsular como respuesta al proceso de desertificación y al cambio climático.

La jornada, organizada en el marco de la Iniciativa Laderas Verdes, incluirá la presentación del citado libro y del ‘Manifiesto del Mediterráneo – La carta de Murcia’, con el objetivo de promover la colaboración entre instituciones, técnicos, asociaciones y ciudadanía para restaurar zonas degradadas sin competir con los usos agrícolas tradicionales.

El programa arrancará a las 10:00 h con una rueda de prensa a cargo de representantes de entidades impulsoras como COSE, PEFC y SPE3. A continuación, de 10:30 a 12:30 h, se desarrollará la presentación técnica del libro con intervenciones de investigadores de centros como CEBAS–CSIC, Universidad de Córdoba, Universidad de Alicante, Universidad Politécnica de Valencia y Universidad de Murcia, entre otros. El acto concluirá con un cóctel de networking.

La obra reúne artículos que abordan temáticas como la erosión del suelo, la selvicultura eco-hidrológica, la restauración de sistemas áridos y el papel de los bosques en el ciclo del agua. Los autores alertan sobre la creciente aridificación del sureste peninsular –especialmente en regiones como Murcia, Valencia y el este de Andalucía–. Ante ello, advierten del impacto ambiental y climático de la pérdida de cubierta vegetal en las laderas mediterráneas, y proponen soluciones desde la selvicultura eco–hidrológica, la restauración forestal, la gestión del agua, y la planificación territorial sostenible.

La revegetación, afirman, no solo mejora el suelo y favorece la biodiversidad, sino que también puede contribuir a frenar fenómenos extremos como las lluvias torrenciales en el norte de Europa, debido a los cambios en el comportamiento de las masas de aire húmedo del Mediterráneo

El acceso es gratuito, pero con plazas limitadas, por lo que se requiere inscripción previa.

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Autores:

P. Romero
Grupo de Riego y Fisiología del estrés. Departamento de Bioeconomía, Agua y Medio Ambiente. Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA). Alberca, Murcia.

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Se trata de una iniciativa pionera en Cataluña cuyo objetivo es fomentar la innovación y la transferencia de conocimiento en un ámbito especialmente expuesto a los efectos del cambio climático: la vitivinicultura. La nueva Cátedra, impulsada por el Ayuntamiento de Vilafranca del Penedès a través de la Fundación Pro–Penedès, estará liderada por el profesor de la Facultad de Enología de la Universitat Rovira i Virgili (URV), Joan Miquel Canals, y por el decano de la Facultad de Turismo y Geografía, Òscar Saladié. Esta iniciativa busca abordar los desafíos sin precedentes que enfrenta el sector vitivinícola debido a los efectos del cambio climático.

La Cátedra sobre viña y cambio climático tiene como objetivo principal generar conocimiento científico y técnico para ayudar a las empresas vitivinícolas a adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. Se enfocará en la investigación aplicada, la formación y la transferencia de conocimiento, promoviendo prácticas sostenibles y resilientes en el cultivo de la vid.

Entre las líneas de trabajo previstas se incluyen el estudio de variedades de uva más resistentes a la sequía y las altas temperaturas, la gestión eficiente del agua y del suelo, y la implementación de tecnologías innovadoras que permitan mitigar los impactos del cambio climático en la producción vitivinícola.

La creación de esta cátedra representa un paso significativo para fortalecer la colaboración entre el ámbito académico y el sector productivo, con el fin de garantizar la sostenibilidad y la competitividad del vino catalán en un contexto de creciente incertidumbre climática.

El presidente de la Fundación Pro–Penedès y alcalde de Vilafranca, Francisco Romero, ha afirmado que «en un momento en que ya es oficial que el VINSEUM será declarado Museo de Interés Nacional, impulsamos también la primera cátedra dedicada al mundo de la viticultura y el cambio climático, una iniciativa pionera y única en Cataluña». Romero ha subrayado que «este doble reconocimiento no solo reafirma nuestra identidad como capital del vino, sino que consolida nuestro compromiso con el territorio del Penedès intermediando el conocimiento, la investigación y la proyección del patrimonio vitivinícola, con la voluntad de preservar y fortalecer uno de los principales pilares económicos y culturales de nuestro país, y convertirnos en un referente nacional en este ámbito».

Por su parte, Josep Pallarès, rector de la URV, considera que es un momento clave para impulsar la cátedra: «La emergencia climática está transformando las condiciones ambientales que afectan el cultivo de la viña, con consecuencias directas sobre la producción, la calidad de la uva y la viabilidad económica del sector. En este contexto, la cátedra quiere generar conocimiento científico útil y transferible para que viticultores, técnicos, empresas e instituciones puedan tomar decisiones informadas», ha apuntado.

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El proyecto Biovidman ha llegado a su fin tras haber logrado unos resultados determinantes con respecto a la mejora de la futura disponibilidad de material vegetal certificado de las variedades de vid autóctonas de Castilla–La Mancha. Habiendo puesto el foco, especialmente, en conseguir su adaptabilidad al cambio climático e impulsar su potencial enológico, durante su ejecución se ha trabajado en la selección y preselección clonal de biotipos de ‘Bobal’, ‘Airén’ y otras variedades minoritarias. Precisamente, uno de los principales objetivos del proyecto era recopilar material vegetal antiguo de ‘Bobal’ con una mayor resistencia a la marchitez fisiológica, manteniendo unos buenos niveles de producción y calidad.

De esta manera, «se ha conseguido avanzar en la conservación de la variabilidad genética presente en los viñedos castellanomanchegos, concretamente a través de la mejora de la disponibilidad del material vegetal de estas variedades». Sin embargo, aún es necesario que pase más tiempo para que las plantaciones piloto alcancen la edad adulta y sea posible realizar la toma de datos y la caracterización agronómica y enológica de los biotipos seleccionados. Así, «será posible sentar las bases para una futura validación de algunos clones de estas variedades, que estarán mejor adaptados a los efectos del cambio climático y, además, permitirán producir vinos de alta calidad enológica». 
 

Aplicabilidad tecnológica y comercial

Los resultados obtenidos en el ámbito de la selección clonal y la recopilación de datos técnicos permitirán desarrollar soluciones innovadoras para la viticultura regional. En primer lugar, se podrá poner a disposición del sector un material vegetal certificado más tolerante a los efectos del cambio climático, ya que se han logrado preseleccionar biotipos con mayor eficiencia en el uso del agua y más resistentes frente a la marchitez fisiológica. Ambos factores son clave para garantizar la sostenibilidad del viñedo frente a las temperaturas extremas y la sequía.

Además, se ha avanzado en la optimización de la calidad enológica de las variedades mediante la identificación de biotipos con buen equilibrio entre acidez, concentración fenólica y perfil aromático. Esto facilitará «la producción de vinos más estructurados y con mayor diferenciación en el mercado». En lo referente a la diversificación del viñedo con variedades minoritarias, la selección de biotipos de ‘Moravia Agria’, ‘Tinto Velasco’, ‘Mizancho’, ‘Moscatel Serrano’ y ‘Montonera del Casar’, entre otras muchas, abre nuevas oportunidades para producir vinos con identidad varietal única y potenciar la oferta de productos diferenciados.

Finalmente, «se ha establecido una base científica para futuras validaciones en campo, ya que los datos obtenidos servirán como referencia para contrastar los resultados de las futuras evaluaciones en las plantaciones piloto, acelerando el proceso de homologación de clones».

Desde el punto de vista de la aplicabilidad comercial, estos resultados también representan una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad del sector vitivinícola, con impactos directos en el mercado. Así, «la próxima homologación y certificación de los clones que se han generado permitirá ofrecer material vegetal de calidad para su comercialización, adaptado a las nuevas condiciones agroclimáticas y con garantías sanitarias».

Además, la selección de biotipos con características enológicas diferenciadoras facilitará la producción de vinos con mayor expresión varietal, favoreciendo su acceso y posicionamiento en mercados (nacionales e internacionales) de mayor valor añadido y más exigentes. En cuanto a la revalorización de variedades tradicionales, la certificación de variedades históricas con buen rendimiento y calidad «permitirá recuperar su cultivo, dotando a las bodegas de nuevas herramientas para innovar y ampliar su oferta de productos».

Por último, la mejora en la sostenibilidad del viñedo permitirá su mayor rentabilidad, ya que «la introducción de clones más adaptados reducirá la dependencia del riego y los tratamientos fitosanitarios, disminuyendo costes y aumentando la eficiencia de las explotaciones vitícolas».

El Grupo Operativo de este proyecto ha estado formado por Vitis Navarra, la bodega La Niña de Cuenca y el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla–La Mancha (IRIAF–IVICAM). El agricultor Lorenzo A. López Orozco también ha participado en esta iniciativa, siendo el responsable de su coordinación técnica. Biovidman ha contado con una ayuda de unos 157.000 euros, cofinanciados por la Unión Europea (a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural –FEADER–), por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y por la Junta de Comunidades de Castilla–La Mancha.

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Bajo el título ‘Suelos Saludables para una Agricultura Productiva y Resiliente al Cambio Climático’, la Cátedra Fertiberia de Estudios Agroambientales celebrará el 10 de abril su 16ª jornada, cuyo objetivo es profundizar en las estrategias y tecnologías innovadoras para armonizar la productividad agrícola con la rentabilidad y la conservación de la salud del suelo.

El evento busca poner de relieve las últimas tendencias del sector agrícola, explorando las técnicas y productos más avanzados que permiten mejorar la productividad de los cultivos sin comprometer el equilibrio ambiental. En un contexto de preocupación por la sostenibilidad, la jornada ofrecerá un foro de reflexión sobre cómo lograr que la rentabilidad de la agricultura conviva con el respeto a la biodiversidad y la preservación de los recursos naturales.

Durante la jornada, expertos en sostenibilidad, innovación tecnológica y agroindustria compartirán sus conocimientos sobre las mejores prácticas para alcanzar el equilibrio esencial para el futuro del sector. Además, se abordarán las oportunidades que las innovaciones tecnológicas brindan para optimizar el rendimiento agrícola de forma sostenible a largo plazo.

El evento comenzará con intervenciones institucionales, entre las que destacan las de Elena Busutil, directora general de Producciones y Mercados Agrarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; Óscar García, rector de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM); José Manuel Palacios, director de la ETSIAAB; Alfredo Segura, director comercial de Fertilizantes de Fertiberia; y Luis Sánchez, jefe de Sector en la Misión Suelos de la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea.
 

Incremento del contenido de carbono en los suelos agrícolas

Posteriormente, se presentarán las primeras ponencias, con temas como el incremento del contenido de carbono en los suelos agrícolas, que será tratado por Carlos García, profesor de investigación del CEBAS–CSIC, y la importancia del microbioma para la salud del suelo, a cargo de Cristina Cruz, profesora en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa.

Tras una pausa, se presentarán nuevas ponencias, entre ellas la de Khalid Akdi Elaroussi, director general de Trichodex, que hablará sobre la regeneración del suelo y el papel del microbioma en la resiliencia agrícola; Rocío Vilches, de la subdirección general de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad, que disertará sobre los productos fertilizantes a base de microorganismos y los requisitos de datos desde la perspectiva de la salud humana, y Soledad Sacristán, profesora asociada de la UPM, que abordará las múltiples facetas de los hongos endófitos, desde el promotor del crecimiento hasta su uso en biocontrol.

Por último, Javier López, responsable de Operaciones Agrotech de EOSOL presentará cómo la empresa ha digitalizado el suelo de España con Inteligencia Artificial después de más de 50 años de análisis de suelos.

El evento, que será moderado por Luis Montoto, corresponsal económico en ABC de Sevilla, lo cerrará Augusto Arce, director de la Cátedra Fertiberia de Estudios Agroambientales.

Este encuentro se perfila como un espacio único para compartir conocimientos y experiencias sobre cómo lograr un equilibrio entre productividad agrícola y sostenibilidad, con especial atención al cuidado de la salud del suelo.

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