UPA reclama un plan de choque para la avellana

En los últimos tres años, Cataluña ha vivido una grave sequía que, a pesar de las lluvias caídas en los últimos meses, ha dejado graves daños en los cultivos. La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha dado la voz de alerta sobre uno de ellos, el de la avellana.
Por este motivo, representantes de UPA Federal y UPA Cataluña se han reunido con el subdirector general de Frutas y Hortalizas y Vitivinicultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), Alejandro Lorca, y su equipo, para solicitar su ayuda para solventar la crisis que sufren los productores de avellanas.
El secretario de Agricultura de UPA, Ignacio Huertas, y el responsable de UPA Cataluña, David Bové, junto al presidente de la cooperativa Cooperativa Avellanera de la Selva del Camp, Josep María Garriga, han expuesto los efectos que el cambio climático están dejando en el sector. «Tenemos árboles muertos, estresados hídricamente y en consecuencia sin producción. Esto deja sin viabilidad económica a los productores y a las cooperativas», han asegurado.
UPA ha instado al MAPA a buscar mecanismos de acompañamiento y un plan de choque para apoyar a los agricultores afectados. La avellana constituye un sector de gran importancia geoestratégica y medioambiental, aporta un producto autóctono de extraordinaria calidad, en zonas altamente pobladas y que demandan productos de cercanía para abastecer a la industria agroalimentaria, la hostelería y el turismo.
Los responsables del ministerio se han comprometido con UPA a buscar mecanismos consensuados con el Gobierno de la Generalitat de Catalunya, y continuar los contactos para buscar la supervivencia de un sector «altamente familiar y competitivo».
Al acabar 2023 había 15.079 hectáreas de avellanos en España, de las que 11.300 hectáreas estaban en producción. Actualmente, la superficie se ha reducido a apenas 9.000 hectáreas. Casi toda la producción de España se concentra en Cataluña, y más en concreto en Tarragona. La cosecha de 2023 fue peor que la del año anterior (17% menos), pues se produjeron 6.800 toneladas en cáscara.


