
Las principales zonas productoras de vino de la Península Ibérica se ven afectadas por Xylotrechus arvicola, una especie de insecto plaga que causa daños estructurales y biomecánicos en viñedos (Vitis vinifera) debido a la ingestión de sus tejidos vasculares. Un equipo de científicos de la Universidad de León (ULE) ha publicado un estudio en la revista Australian Journal of Grape and Wine Research en el que analizan los efectos de este insecto en la resistencia mecánica de la vid (Vitis vinifera).
Los viñedos de la provincia de León, en sus Denominaciones de Origen (D.O.) ‘León’ y ‘Bierzo’, registran un aumento de la presencia de este insecto en los viñedos, «lo que se convierte en una amenaza para la producción vitivinícola al debilitar la madera de las cepas y facilitar la propagación de enfermedades como la ‘yesca’».
Cabe resaltar que as larvas de Xylotrechus arvicola, conocidas por su capacidad para perforar la madera de las cepas, pueden permanecer en su interior durante uno o dos años, afectando la estructura de la planta y reduciendo su productividad. Los daños provocados en troncos y ramas «no solo disminuyen la capacidad de la vid para sostener su producción, sino que también aumentan el riesgo de fracturas y la muerte prematura de la planta».
El estudio ha sido liderado por los investigadores Álvaro Rodríguez–González, Daniela Ramírez–Lozano, Andrea Antolín–Rodríguez, Laura Zanfaño, Guzmán Carro–Huerga, Pedro A. Casquero, Marcos Guerra, Carmen Vega–Valdés, Julia García–González y Andrés Juan–Valdés, de los grupos de investigación GUIIAS (Grupo Universitario de Investigación en Ingeniería y Agricultura Sostenible) e INMATECO (Ingeniería de Materiales y Ecoeficiencia) de la ULE.
Los científicos han evaluado la resistencia mecánica de la madera afectada «con ensayos de compresión y flexión, simulando las condiciones de campo en laboratorio». El objetivo, «medir el tiempo que la madera dañada tarda en romperse y su capacidad para soportar peso y tensión».
En el estudio se refleja que las muestras de madera dañadas en el tronco presentaron una sección dañada (superficie que habían comido las larvas en su interior) mayor que la de las muestras de madera dañadas en las ramas. El tiempo de carga (tiempo que la madera está sin romperse) como el de rotura (tiempo en el que la madera se rompe) disminuyó cuanta más sección dañada por las larvas tenían las muestras evaluadas, independientemente si estaban húmedas o secas. Sin embargo, «se observó que las ramas tenían un menor tiempo de rotura, lo que sugiere que, en ramas afectadas, la superficie dañada por las larvas causa una mayor fragilidad». El momento flector máximo, es decir, lo que una rama puede doblarse antes de romperse, fue mayor en las muestras de madera sanas, tanto si estas estaban húmedas o secas. Esto demuestra que «las fibras de madera no dañadas son más resistentes que las fibras de madera dañadas por las larvas de ‘X. arvícola’».
Pérdidas de producción
El peso de la uva y la vibración aplicada por las máquinas de vendimiar en las ramas de madera afectadas por esta plaga pueden producir pérdidas de producción y ocasionar graves pérdidas económicas a las bodegas o propietarios de los viñedos afectados. En este sentido, el equipo investigador «recomienda retirar anualmente las partes afectadas para evitar la acumulación de madera muerta debido a la ingestión de sus tejidos vasculares en el momento que se vean los primeros ataques de los insectos en las plantas de vid».
En este trabajo se sugiere que la eliminación anual de las partes afectadas «podría ser una estrategia eficaz para reducir la propagación de la plaga y minimizar los daños en la producción». Además, «estos estudios pueden servir de referencia para evaluar la resistencia de otras especies leñosas afectadas por insectos perforadores». La investigación ha sido financiada por los proyectos GLOBALVITI y LOWpHWINE 2020, destinados a mejorar la producción vitivinícola en el contexto del cambio climático.