Olivo

La actual situación sanitaria provocada por la Covid–19 ha obligado a los organizadores de Expoliva, IFEJA (Ferias Jaén) y la Fundación del Olivar, a posponer la fecha de Expoliva 2021, prevista inicialmente para el mes de mayo de este año y que se celebrará, en un principio, del 21 al 25 de septiembre, «con el objetivo de que pueda desarrollarse con las máximas garantías tanto para empresas expositoras como para el público que visitará la muestra», según ha manifestado África Colomo, presidenta del Consejo de Administración de Ferias Jaén.

«En este sentido y para evitar en lo posible, la aglomeración de visitantes, se ha tomado como principal medida, la de ampliar a una jornada más los días de celebración, así que se desarrollará durante cinco días y se habilitarán fórmulas para controlar el flujo de visitantes por franjas horarias», ha añadido.

«Arrancaremos en breve con la comercialización de Expoliva 2021, y este año, más que nunca, deseamos crear un espacio único que abra sus puertas al mundo para mostrar toda la pujanza y los avances de un sector que está en alza», ha apuntado Colomo, para añadir que «nuestra feria es por méritos propios, y desde hace más de tres décadas, la principal muestra de este tipo a nivel internacional, y la próxima edición, siempre que las circunstancias lo permitan, volverá a ser referente en el ámbito internacional».

En la pasada edición de Expoliva participaron 382 expositores directos, que representaron a 1.021 empresas y a 4.847 marcas. El Simposium científico–técnico registró 188 comunicaciones y ponencias y hubo 1.407 inscripciones, mientras que el Salón de los Aceites contó con la participación de los mejores 165 aceites de oliva del mundo.

Por lo que se refiere a los visitantes, hubo 58.123, de los cuales 4.025 fueron internacionales. El certamen congregó también a representantes de más de 70 países tan dispares como Irán, Montenegro, Palestina, Uruguay, Japón, Pakistán, Japón o China, entre otros.

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El Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa), organismo dependiente de la consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, ha presentado en la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales tres nuevas variedades de olivo, especialmente recomendables en áreas con alto riesgo de verticilosis ya que presentan una mayor resistencia a esta enfermedad. En concreto, uno de estos nuevos tipos de olivo procede de la variedad ‘Koroneiki’, mientras que los otros dos son el resultado del cruce entre ‘Frantoio’y ‘Arbosana’.

Además, estos árboles obtenidos gracias al trabajo de los profesionales de este organismo, poseen otras características agronómicas interesantes para la obtención de aceite de oliva como, por ejemplo, una alta productividad y un elevado rendimiento graso.

Este descubrimiento se enmarca en el proyecto ‘Inmegeo’, centrado en la mejora genética del olivo y que se dirige desde las instalaciones del centro Alameda del Obispo (Córdoba). Esta iniciativa cuenta con la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

Cabe subrayar que la verticilosis del olivo, enfermedad causada por un hongo de suelo ('Verticillium dahliae Kleb'), representa en la actualidad el mayor riesgo fitopatológico en numerosas áreas de olivar entre las que se encuentran importantes zonas productoras andaluzas. Teniendo en cuenta que una de las medidas más recomendadas para el control de esta enfermedad es apostar por variedades de mayor resistencia, desde el Ifapa se ha animado tanto a los agricultores particulares como a las empresas del sector del olivar de la comunidad autónoma a ponerse en contacto con este organismo público para participar en el proyecto mediante la adhesión de su explotación a las zonas de experimentación.

Para poder obtener las nuevas variedades ha sido necesario cumplir con un complejo procedimiento iniciado con el cruce de las variedades iniciales (parentales) y que, tras la selección y registro final de los nuevos tipos de olivo, debe completarse con una serie de pruebas dirigidas a comprobar la eficacia en el campo. Al mismo tiempo, para poder analizar el comportamiento de los nuevos materiales ante la enfermedad, los técnicos del instituto realizarán ensayos de inoculación en condiciones controladas, análisis en microparcelas inoculadas artificialmente y pruebas de campo en condiciones naturales.

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La huella de carbono es un indicador ambiental que cuantifica las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas a la atmósfera debido a la producción y comercialización de un producto. La agricultura es el único sector productivo con capacidad de capturar dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera (por la biomasa aérea, las raíces y el suelo); en especial las plantaciones arbóreas como el olivar por las dimensiones de su biomasa y su periodo de vida.

Todolivo, empresa pionera en el desarrollo sostenible del Olivar en Seto, ha promovido y financiado un estudio sobre el balance o la huella de carbono en el aceite de oliva, que le ha encargado al Grupo ‘Eco–efficient Cropping Systems’, de la Universidad de Córdoba (UCO), liderado por el catedrático de Agronomía, Luis López Bellido. En el mismo, en una plantación de Olivar en Seto de 21 ha de la variedad Arbequina, en la finca ‘El Cercado de San Luis’ (Córdoba), con 22 años de edad, una densidad de plantación de 1.975 árboles/ha y una producción media anual de aceite de 1.797 kg/ha, fue calculada la huella o balance de carbono generada por la producción de aceite. Para ello, fueron determinadas la captura de carbono realizada por la biomasa del olivar (parte aérea y raíces) y el suelo a 0–90 cm de profundidad (3.736 kg CO2/ha/año); las emisiones de dióxido de carbono (CO2eq) derivadas de todas las prácticas de cultivo (830 kg CO2/ha/año), y las emisiones de CO2eq generadas durante todo el proceso de elaboración y envasado del aceite (0,38 kg CO2eq/litro).

Todolivo ha indicado que la huella de carbono de la plantación registró un balance positivo de 1,24 kg CO2eq/litro de aceite (siendo la captura o secuestro de carbono de la plantación superior a las emisiones generadas por el manejo del cultivo y el proceso de elaboración del aceite), lo cual representa un secuestro medio de CO2 anual de la plantación de 46,7 toneladas de CO2.

www.todolivo.com

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Investigadores del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA) Alameda del Obispo, ubicado en Córdoba, han descubierto variaciones genéticas relacionadas con la resistencia a la Verticilosis en distintas variedades de olivo, según ha informado la Fundación Descubre.

Esta enfermedad, también conocida como ‘la Seca’, está causada por el hongo de suelo Verticillium dahliae que penetra en la planta a través de las raíces y tapona su sistema vascular marchitándolo. Hasta el momento no se han encontrado tratamientos eficaces y rápidos para combatir su infección, por lo que identificar los genes que están implicados en la resistencia a la Verticilosis ayuda en la creación de marcadores que faciliten el proceso de selección e identificación de nuevas variedades.

En el trabajo titulado ‘Nucleotide diversity analysis of candidate genes for Verticillium wilt resistance on olive’, publicado en la prestigiosa revista Scientia Horticulturae, los investigadores han observado que hay múltiples genes implicados en la respuesta a la infección por Verticillium dahliae e incluso diferentes mecanismos de respuesta. Por ello, no se puede hablar solo de un gen en el olivo, sino de un conjunto de genes que se encargan de construir distintas barreras protectoras y que puede variar entre los distintos genotipos.

Para su análisis, los expertos que han realizado el estudio han comparado 77 genotipos (plantas genéticamente diferentes) procedentes del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo (BGMO), localizado en el Centro IFAPA Alameda del Obispo, selecciones del programa de mejora para resistencia a Verticilosis e individuos de las subespecies guanchica (endémica de las Islas Canarias) y cerasiformis (Isla de Madeira). Así, los investigadores han reunido un conjunto de genotipos representativos de la variabilidad genética de la especie O. europaea.

 

Previamente evaluados
La mayoría de estos genotipos habían sido previamente evaluados para su respuesta a la Verticilosis mediante inoculaciones artificiales en cámaras de cultivo y clasificados en función de su resistencia al hongo en diferentes categorías (extremadamente susceptible, susceptible, moderadamente susceptible, resistente y altamente resistente).

Los científicos andaluces han analizado las diferencias genéticas en 7 regiones de genes implicados en los mecanismos de defensa de las plantas contra V. dahliae. Tras las pruebas, los expertos han señalado que los genes TLP1 y PFN2 han mostrado variaciones genéticas propicias para usarlas en futuros trabajos de selección. El primero, por su utilidad para diferenciar otras subespecies y el segundo, por estar potencialmente relacionado con la resistencia a la enfermedad. La investigadora de IFAPA y autora del estudio, Alicia Serrano Gómez, ha explicado a la Fundación Descubre que «estos hallazgos revelan la necesidad de crear una colección amplia de genotipos, de diferente procedencia y con respuesta a la Verticilosis bien caracterizada, con la que validar la utilidad de dichas variaciones genéticas, con la que validar la utilidad de dichas variaciones genéticas».

Algunas de estas respuestas pueden ser barreras físicas, como la lignina, una sustancia que se encuentra en las paredes celulares y evita que el hongo penetre en la planta. Asimismo, se pueden aplicar barreras bioquímicas, que inhiben el crecimiento de este patógeno, como los fenoles, compuestos bioactivos también presentes en los aceites de oliva vírgenes.

Aun así, los investigadores han insistido en la importancia de llevar a cabo trabajos de evaluación en distintas condiciones antes de seguir profundizando en los estudios genéticos. En este sentido, Serrano ha manifestado que «en otro trabajo que hemos publicado recientemente hemos observado cómo algunas variedades resistentes que se habían evaluado en cámaras de cultivo, resultaron ser susceptibles a la enfermedad en condiciones naturales».

Este estudio se ha enmarcado dentro del proyecto de Investigación e innovación en mejora genética de olivo (INMEGEO), financiado por el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA) y por el IFAPA, cofinanciados al 80% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, dentro de los Programas Operativos FEDER de Andalucía 2014–2020.

 

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Futureco Bioscience ha anunciado un acuerdo de colaboración con la empresa agrícola familiar Mas Curró (ubicada en Caldes de Montbui i Senmenat), en el marco del proyecto INNOLIVAR,  para la valoración de la eficacia de un nuevo formulado biopesticida para el control de la mosca del olivo.

Así, en el marco del convenio, Futureco Bioscience realizará dos ensayos de campo en Más Curró (campaña 2020-21), que contarán tanto con parcelas Control (sin tratar) como con parcelas donde se aplicará el bioinsecticida experimental. El prototipo formulado, que resultó mejor en la campaña anterior, en términos de eficacia y persistencia en condiciones de campo y semi-campo, se aplicará al suelo aproximadamente una semana antes de la cosecha de las olivas (durante el mes de noviembre), con el fin de llegar al máximo número de pupas (de Bactrocera oleae) posible, disminuyendo así el nivel de inóculo que quedará en el suelo a lo largo del invierno, y reduciendo la presión de la plaga en primavera.

Cabe señalar que Mas Curró cuenta con una extensión de 12 ha con más de 6.000 olivos de las variedades Vera del Vallés y Arbequina, produciendo un aceite de gran calidad tanto por sus calidades organolépticas cómo por sus beneficios saludables debido a su alto nivel de polifenoles (más de 500 mg/Kg). Su producción se realiza con el máximo respecto para el medioambiente.

Por su parte, Futureco Bioscience, fundada en 2004 y con sede en Olèrdola (Barcelona), es una empresa agrobiotecnológica volcada en la investigación y la innovación de productos para la protección y nutrición de los cultivos. Los productos se investigan, desarrollan y fabrican en su propia sede y se comercializan a nivel global, ya que está presente en 40 países y cuenta con socios, colaboradores y partners en todo el mundo.

www.futurecobioscience.com

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Se ha comprobado que el aceite obtenido de los frutos de los olivos silvestres de las islas Medas (archipiélago situado en las costas de Girona) tiene una calidad excelente, con unas características únicas desde el punto de vista sensorial, físico-químico y de estabilidad nutricional. Esta es una de las conclusiones del artículo publicado en abierto en la revista ‘Antioxidantes’, basado en un trabajo que revela que los parámetros de calidad de este aceite se encuentran dentro de los valores recomendados por el Consejo Oleícola Internacional (CIO).

Se trata de una primera aproximación a la caracterización de olivos silvestres albinos en Cataluña, y explora los recursos del hábitat natural de estas islas como una forma de enriquecimiento de la diversidad genética de los olivos y del patrimonio local.

El trabajo ha sido dirigido por la profesora Rosa M. Lamuela, de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). También han participado Antonia Ninot, investigadora del programa de Fruticultura del IRTA, especializada en olivicultura, y expertos del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de la UB (IN2UB), el Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria de la UB (INSA-UB), y el Instituto de Investigación y Formación agraria y Pesquera (IFAPA). Asimismo, han tomado parte los Centros Científicos y Tecnológicos de la UB (CCiTUB).

 

La variedad silvestre del olivo cultivado
El olivo silvestre o acebuche (Olea europaea L. var sylvestris) es el ancestro del olivo cultivado (Olea europaea L. subsp. Europaea) desde la antigüedad para la obtención de aceite. Actualmente, el uso comercial del fruto de los olivos silvestres es minoritario, más allá de la elaboración puntual de aceites de gran calidad ecológica en la Península Ibérica.

Esto, a pesar de que las propiedades organolépticas del aceite de oliva procedente de los acebuches son similares a las de las variedades de olivos comerciales. «Esto se debe a que ambos aceites poseen concentraciones similares en oleocantal y oleaceïna, dos compuestos fenólicos responsables de percepciones como el picor y la amargura», han detallado las investigadoras Antonia Ninot (IRTA) y Anallely López-Yerena (INSA-UB).

Una de las razones principales era que, hasta ahora, no había mucha información disponible sobre el perfil fenólico de las aceitunas albinas silvestres. «Los frutos de acebuches se caracterizan por tener bajo contenido de aceite. Sin embargo, presentan características únicas como frutos albinos con un alto contenido en compuestos fenólicos que podrían ejercer un efecto dentro de los parámetros exigidos por la Unión Europea para tener una alegación de salud (protección de las partículas de lipoproteínas de baja densidad o LDL frente a la oxidación)», indica la profesora Lamuela.

En las islas Medas, los acebuches se han adaptado a crecer bajo unas condiciones marcadas por el clima mediterráneo y el entorno geológico (estrés hídrico, salinidad, etc). «En concreto, el perfil fenólico del aceite obtenido es superior al único descrito hasta ahora en un genotipo de olivos silvestres en Argelia. Por ello, probablemente nos encontramos ante unos genotipos que podrían ser utilizados para fines alimentarios y también en programas para la mejora del olivo tradicional», ha subrayado la profesora Rosa M. Lamuela.

 

Ampliar la diversidad vegetal
El sector del aceite de oliva se ha esforzado a optimizar el proceso de extracción del aceite de oliva con el fin de mantener un equilibrio entre el rendimiento económico y la calidad del aceite. Desde hace veinte años, la renovación ha favorecido el uso de algunas variedades, como la Picual y la Arbequina, que dominan los olivares en todo el país. Esta práctica excluye a muchas variedades locales, lo que conlleva un riesgo elevado de pérdida de diversidad vegetal.

En este escenario, los acebuches representan un ejemplo de resiliencia y adaptación a condiciones agronómicas adversas. Hoy en día, todavía se pueden encontrar bosques de olivos silvestres en el sur de España (Andalucía), además de formas silvestres genuinas dispersas en áreas de la Comunidad Valenciana y Cataluña.

«Las áreas protegidas, como las islas Medas, pueden ayudar a mantener la biodiversidad de las especies y de los alimentos como el aceite de oliva virgen. En el futuro, habrá que impulsar nuevos estudios para mejorar la conservación de los olivos silvestres, la selección de genotipos con otras características sensoriales mejor adaptados a determinadas condiciones ambientales, y el uso de material genético con fines de reproducción». Además, «este conocimiento nos ayudará a conocer mejor la historia de la domesticación vegetal del olivo para el cultivo», han concluido los investigadores Anna Vallverdú-Queralt y Julián Lozano-Castellón (UB-INSA-CIBERobn).

Este nuevo trabajo se enmarca en un programa sobre biodiversidad cultivada dirigido a evitar la pérdida alarmante de la diversidad genética y potenciar el uso de cultivos locales. En este marco, las actividades en curso van dirigidas a la prospección y recolección de poblaciones de acebuche en nuestro país, con el fin de evaluar su variabilidad genética y estudiar la aplicación potencial en futuros programas de mejora del olivo. www.irta.es, www.ub.edu

 

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Tras el éxito del estreno mundial de "La Senda del Azar", con más de 1.000 inscritos, Agromillora vuelve a programar un segundo visionado de este documental sobre la mayor revolución agrícola para el próximo 23 de julio.

El documental narra cómo fue la mayor revolución vivida en la olivicultura hace 25 años, un hecho que cambió una historia de 3.000 años.

Agromillora ha recogido el testimonio de agricultores, empresarios, investigadores, catedráticos y, en definitiva, hombres y mujeres valientes, grandes pioneros de su tiempo.

Además, cuenta con los siguientes presentadores Jordi Mateu, CEO de Agromillora Group, Juan Peñamil, CEO del Grupo Editorial Mercacei, Ramón Rivera, Director General de ELAIA, Joan Samsó, Socio Fundador de Agromillora, João Vitor Mendes, Profesor de agronomía en Santarém (Portugal) y Joan Torrents, Corporate Development and R&D Director of Agromillora Group.

España, California, Chile, Italia, Portugal y Francia son el escenario de esta película que se vuelve a visionar el próximo 23 de julio a través de un evento online, único y totalmente exclusivo para los inscritos.

¡Ya puedes inscribirte!

 

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha asegurado que la tormenta de lluvia, viento y pedrisco que descargó el 14 de julio por la tarde es, en términos de superficie agrícola con elevada intensidad de daños, «la más devastadora de los últimos 30 años en la comarca Utiel–Requena». Tanto es así que, según una primera valoración de la organización agraria sobre el terreno, este temporal «ha golpeado 30.000 hectáreas de cultivo, de las cuales casi 15.000 registraban daños superiores al 70% de la producción, y ha arrojado unas pérdidas económicas de 30 millones de euros».

AVA–ASAJA ha explicado que la franja que se ha llevado la peor parte es la mitad oeste de la comarca de Utiel-Requena, sobre todo los municipios de Camporrobles, Fuenterrobles, Villargordo del Cabriel y Venta del Moro. El cultivo más castigado es la viña, «no solo por la destrucción de cosechas de cara a la próxima vendimia, sino también por las lesiones en la madera que dificultarán las labores de poda y repercutirán muy negativamente en la producción de los años siguientes». Además, el arrastre de tierras ocasionado por las precipitaciones torrenciales «ha tumbado estructuras de espalderas que sostienen las viñas, lo que obligará a los agricultores a realizar inversiones para replantar sus explotaciones».

Otros cultivos severamente afectados son el almendro y el olivar (con especiales daños en aquellos plantones jóvenes que han sido literalmente arrancados del suelo). En cuanto a las infraestructuras agrarias, además de las espalderas de viñedo, se aprecian graves desperfectos en caminos rurales, muros, márgenes de campos, instalaciones de riego, etc.

AVA–ASAJA ha solicitado a la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana que «facilite, a la mayor brevedad posible, tratamientos fungicidas que permitan cicatrizar las heridas en la madera y evitar así la introducción de hongos en el interior de los cultivos, si bien advierte de que, en muchas zonas bajas, a causa de la inundación de agua, no será posible entrar con maquinaria para realizar estos tratamientos con la debida rapidez y eficacia».

Además, ha reclamado a las distintas administraciones una serie de ayudas directas y medidas fiscales que permitan a los agricultores compensar parte de las pérdidas sufridas. Cabe recordar que en el cultivo de la vid el nivel de contratación del seguro no alcanza el 50% de la producción, por lo que AVA–ASAJA insiste a la Administración «en que haga una apuesta clara y decidida por los seguros agrarios». 

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La granizada caída el miércoles 3 de junio ha causado graves daños en diferentes cultivos en comarcas del Pla de Lleida y otras zonas de Cataluña como el Montsià. Las afectaciones oscilan entre el 50% y el 100% en frutales de hueso, que ya habían iniciado la cosecha, almendros, olivos, viñas y campos de cereales.

Unió de Pagesos (UP) ha indicado en un comunicado que en poblaciones como Bellpuig y Preixana, ambas en el Urgell, los daños pueden llegar al 100% en todos los cultivos, y en una parte del término municipal de Vilanova de Bellpuig (Pla d’Urgell), por debajo del 50%.

Según el sindicato agrario, las poblaciones más afectadas en el Segrià, aunque de manera diferente, han sido Alcarràs, Lleida, Torrefarrera y Benavent de Segrià.

En Les Garrigues, en los términos de Les Borges Blanques, Arbeca, Castelldans y el Cogul, la fruta dulce, el almendro y el olivo han tenido una afectación importante, según una primera valoración del sindicato, que ha sido menos importante en Juneda y l’Albagès. Los olivos han resultado afectados en toda la zona del Cogul y, parcialmente, los almendros.

UP calcula, en una primera valoración, que un 20% de olivo ha resultado afectado en Mas de Barberans, en la franja del Macizo del Port. Este cultivo también ha sufrido daños en Roquetes (Baix Ebre), en las fincas más cercanas a la vertiente del citado macizo.

Por todo ello, Unió de Pagesos pide a Agroseguro una rápida peritación de los daños cubiertos por los seguros, y al Departamento de Agricultura de la Generalitat de Catalunya «una valoración rápida y precisa de los daños de las granizadas para indemnizar de manera justa a los agricultores afectados, así como para poder aplicar medidas como la adecuación de la fiscalidad del IRPF a las pérdidas que se contabilicen».

Por su parte, ASAJA–Lleida también ha solicitado a Agroseguro que se agilicen los peritajes en las parcelas afectadas, ya que según ha indicado esta organización «hay fincas donde la fruta ha quedado totalmente destrozada y deberán cerrarse».

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La incidencia creciente de una enfermedad como la verticiliosis en los campos del olivar, así como la amenaza de nuevas enfermedades bacterianas como la Xylella fastidiosa, suponen un problema que el sector olivarero debe intentar detener para evitar que se produzcan importantes pérdidas económicas. Con los métodos tradicionales no es posible detectar los síntomas iniciales de estas enfermedades del olivar por lo que, en la mayoría de los casos, cuando estas se descubren ya es tarde. Es por esta razón que el centro tecnológico valenciano AINIA, junto con la empresa DOMCA, la Sociedad Cooperativa Andaluza (DCOOP), Laboratorios NEVAL, VISIONA Ingeniería de Proyectos y la asociación de fabricantes de soluciones de biocontrol (IBMA España) están trabajando en el proyecto Grupo Operativo SALUD OLIVAR ‘Desarrollo de estrategias innovadoras para el control de enfermedades endémicas y emergentes en olivo en España’ desde tres vertientes diferentes: la prevención, la detección temprana y el tratamiento de los árboles ya contaminados.

Con este objetivo este grupo supraautonómico de investigadores aplicará tecnologías innovadoras para la detección automática de síntomas de estas enfermedades mediante sistemas automatizados para la monitorización de cultivos y teledetección hiperespectral y térmica, junto con sistemas de biocontrol más sostenibles y naturales, que reduzcan el empleo de fitosanitarios químicos tradicionales para prevenir y controlar tanto enfermedades emergentes del olivo (como la Xylella fastidiosa o Síndrome del decaimiento rápido del olivo) como endémicas (verticiliosis).

Además, se van a desarrollar nuevos bioestimulantes para aplicar a los cultivos y poder aumentar la resistencia del olivo al estrés o mejorar la calidad de la cosecha de aceitunas.

Según datos de Eurostat, España es el país de la Unión Europea con más campos de olivar, con un 55% del total, distribuidos en alrededor de 4,6 millones de hectáreas. Sin embargo, su cultivo es complejo puesto que alcanza la cima de su productividad a partir de los 35 años de vida, siendo los primeros 7 años totalmente improductivos y presentando una productividad creciente a los 10 años, 15 años con los sistemas de cultivo tradicionales.

 

Estrategia integrada
Por este motivo, según ha explicado Ana Torrejón, del departamento de biotecnología de AINIA, “las enfermedades que amenazan al olivo son una de las principales preocupaciones de los agricultores; sobre todo aquellas que, por su virulencia, como es el caso de la ‘Xylella fastidiosa’ o verticiliosis, pueden llegar a destruir hectáreas de olivares en pocos años. Nuestro objetivo es desarrollar una estrategia integrada que permita dar respuesta al sector olivarero y de producción de aceite de oliva en la lucha contra estas enfermedades, para que pueda continuar progresando una industria de gran importancia en nuestro país”.

Por su parte, el técnico del departamento de Biotecnología de AINIA, Joaquín Espí, ha manifestado que “esta modernización de las prácticas de cultivo, repercutirá en toda la cadena de valor del olivo: desde el agricultor, pasando por el transformador de la industria oleícola o de aceitunas de mesa, hasta llegar al consumidor final; que podrá acceder a productos producidos de forma sostenible, libre de fitosanitarios químicos”.

Cabe señalar que el Grupo Operativo SALUD OLIVAR está cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) de la Unión Europea y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el marco del Programa Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020.

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