La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ha presentado la propuesta de presupuesto de la Unión Europea (UE) para el periodo 2028–2034 que, en líneas generales, lo centraliza, dejando poco margen de maniobra a las regiones; recorta el presupuesto de la Política Agraria Común (PAC), y multiplica por cinco el gasto en seguridad y defensa.
El sector agrario español (una gran parte del cual se manifestó en Bruselas durante la presentación de Von der Leyen) no ha tardado en reaccionar y mostrar su contrariedad. Así, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha alertado de que la nueva propuesta presupuestaria de la CE supone un ataque frontal al campo europeo y un punto de inflexión histórico en el modelo de integración comunitaria. «La UE ha decidido sacrificar la Política Agraria Común (PAC) en el altar de la geopolítica y el pago de la deuda de los fondos Next Generation. Los hechos marcan prioridades: entre tractores y tanques, entre futuro para los jóvenes agricultores y misiles para blindar fronteras, entre alimentación y defensa, Von der Leyen ha elegido recortar un 22% los fondos agrarios y multiplicar por 5 el gasto militar. Es inaceptable», ha denunciado el secretario general de COAG, Miguel Padilla.
Esta organización agraria ha subrayado la incoherencia de exigir sostenibilidad, digitalización e innovación, mientras se recortan precisamente los fondos que permiten avanzar en esas direcciones. Diluir el segundo pilar de la PAC, desarrollo rural, en un fondo único por país con otra serie de políticas de cohesión, «enmascara un recorte encubierto sin precedentes y una renacionalización en toda regla. Cuando necesitamos más Europa se cargan la gran Política Agraria Común».
Sin fondos, los objetivos del Pacto Verde quedarán en papel mojado. Europa exige más al agricultor y le da menos. «Dónde han quedado las líneas estratégicas de la Visión de la Agricultura y la Alimentación presentada apenas hace unos meses por el propio Comisario de Agricultura Hansen. Los agricultores y ganaderos necesitamos menos relatos y más hechos y soluciones. La retórica vacía no paga facturas de piensos y fertilizantes», ha lamentado Padilla.
Asimismo, desde COAG se advierte que el debilitamiento de la PAC tendrá efectos directos en la cesta de la compra de los consumidores. En este sentido, han apuntado que «o se defiende una PAC fuerte, o habrá un menú más caro, más inseguridad alimentaria y menos sabor local. El abandono del campo no solo vacía los pueblos, también vacía la nevera y llena el ticket con importaciones sin control y precios más altos».
Por todo ello, exigen al Gobierno y a los europarlamentarios españoles que se planten y defiendan ante Bruselas «una PAC fuerte, con dos pilares sólidos y una dotación suficiente».
Por su parte, el presidente de ASAJA y vicepresidente del COPA, Pedro Barato, ha afirmado que la presidenta Von der Leyen «quiere enterrar la PAC, una decisión política sin precedentes que pone en peligro la soberanía alimentaria de Europa y rompe el vínculo entre el campo y los ciudadanos. Los agricultores y ganaderos no somos el problema, sino la solución».
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha recalcado que «la UE entra en una deriva de futuro incierto. Como ha ocurrido desde hace décadas, Europa sacrifica al sector primario y después caerán otros. Es un proyecto comunitario inconcluso, sin objetivos ni rumbo. La PAC es el escudo que protege nuestra alimentación, nuestro medio rural y nuestra soberanía. Lo que se vota en Bruselas no es solo un presupuesto. Es si Europa quiere seguir alimentándose desde dentro… o depender de fuera. Frente a los tratados que nos exponen, frente a las importaciones sin reciprocidad, decimos basta».
ASAJA ha suscrito las dos grandes líneas de denuncia del COPA–COGECA. Por un lado, «en un momento de inestabilidad geopolítica, presión arancelaria y creciente inseguridad alimentaria, la Comisión no puede recortar el presupuesto agrario. La PAC no es una ayuda al agricultor y al ganadero, es una garantía para el consumidor: alimentos seguros, sostenibles y asequibles». Por otro, «la nueva estructura liquida la cohesión. Integrar la PAC en un fondo común rompe la unidad del modelo europeo y del mercado común. Ya no habrá política común. Los agricultores pierden voz. El Parlamento Europeo pierde legitimidad. Y los ciudadanos, control democrático».
FEPEX ha coincidido con la opinión mayoritaria de que el presupuesto para la PAC, debería mantenerse de forma independiente, como hasta ahora, dada su importancia para el sector agrario comunitario, «importancia que queda diluida en un gran fondo en el que también se incluyen los fondos de cohesión».
FEPEX considera, además, que el presupuesto comunitario destinado a la PAC incluido en el Marco Financiero Plurianual, debe ser proporcional a la importancia de la política agraria común y a los objetivos planteados por la Comisión Europea como la seguridad alimentaria.
En el ámbito específico de las intervenciones sectoriales de frutas y hortalizas, FEPEX considera prioritario que el presupuesto destinado a la financiación de los programas operativos sea proporcional con su importancia y se incremente la intensidad de la ayuda, que ahora es sólo, en términos generales, del 4,1% del valor de la producción comercializada.
Por último, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) también ha mostrado su rechazo frontal a la propuesta de presupuestos de la Comisión Europea. Esta organización ha reiterado que «la PAC perderá su propia autonomía y dependerá de las decisiones y prioridades de los diferentes Estados Miembros», lo que para UPA supondría una «ruptura en la igualdad de trato entre productores que pertenecemos a un espacio común y sin fronteras. En definitiva, una PAC recortada y renacionalizada destruye la estrategia comunitaria».
Además, han advertido que el sistema de ayudas sería totalmente nuevo, lo que supondría un aumento de la complejidad para su puesta en marcha. Por esta razón pronostica que el proceso de definición y reparto de las ayudas podría ser «una auténtica locura».
UPA ha advertido de que, de no modificarse esta propuesta, se producirán movilizaciones de alta intensidad en toda Europa y ha recordado que «no luchamos sólo para garantizar apoyos justos, sino para asegurar la alimentación de todos los ciudadanos y ciudadanas europeos».
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