Caqui

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la Administración General de Aduanas de la República Popular de China han alcanzado sendos protocolos fitosanitarios que van a permitir la exportación de almendra y caqui al país asiático. Los mismos se han suscrito en el marco de la visita que ha realizado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Pekín.

Las negociaciones del expediente de exportación de almendra española a China comenzaron en octubre de 2017, cuando el MAPA solicitó a las autoridades chinas el inicio de las conversaciones para el establecimiento de los requisitos fitosanitarios. Desde entonces, el ministerio ha desplegado un trabajo de intercambio de información técnica con la Administración General de Aduanas del gigante asiático, que ha culminado con la firma del citado protocolo fitosanitario de exportación.

De esta manera, por un lado, se da respuesta al interés mostrado por el sector productor de almendra para introducir sus producciones en este mercado emergente. Dentro de la estrategia de expansión de la producción de almendra, China constituye un punto de destino fundamental, ya que se estima destinar a este país unas 50.000 toneladas (t) en el horizonte del año 2025 y unas 90.000 t extra en 2032, según las estimaciones del propio sector.

El MAPA ha indicado que esta oportunidad de exportación «va a beneficiar a un cultivo que se encuentra presente en prácticamente toda España, con especial relevancia en las comunidades autónomas de Andalucía, con 100.000 toneladas de producción media en las campañas 2020-2021 y 2021-2022, Aragón (60.000 t), Castilla–La Mancha (50.000 t), Comunidad Valenciana (37.000 t), Murcia (28.000 t) y Cataluña (20.000 toneladas)».

Por otro, las negociaciones del expediente de exportación de fruto fresco de caqui español a China comenzaron a finales de 2016, cuando el sector productor manifestó su interés por la apertura de este mercado. Este interés se trasladó de manera oficial a las autoridades chinas en 2017, cuando el MAPA y la Administración General de Aduanas china comenzaron el procedimiento de intercambio de información técnica, que «incluyó una auditoría virtual sobre el sistema de control y certificación fitosanitaria de España para el caqui».

Gracias a este acuerdo, China se añade a los más de 50 países a los que se exporta caqui fuera de la Unión Europea. Esta oportunidad beneficiará a las zonas productoras, que se localizan en la Comunidad Valenciana y Andalucía, con más de un 85% y 10% de la superficie de producción, respectivamente, seguidas de Extremadura, Cataluña, Murcia y Aragón.
 

Registro de parcelas y almacenes
En ambos casos, las condiciones fitosanitarias acordadas requieren un registro de las parcelas de cultivo y almacenes de confección que quieran participar en el programa de exportación, así como el seguimiento de determinadas medidas de manejo del cultivo durante el ciclo de producción hasta su salida hacia China. Este proceso de exportación implica a operadores y administración autonómica y central, cuya actuación conjunta se refleja en la aplicación informática del ministerio denominada CEXVEG (comercio exterior de vegetales). CEXVEG es a la vez garantía del cumplimiento de las condiciones de exportación y salvaguarda de la trazabilidad de todo el proceso, así como ejemplo de coordinación entre las administraciones autonómica y central; como así han verificado y valorado las autoridades de la República Popular de China en la auditoría realizada a España.

Estos últimos protocolos suscritos con China amplían la cartera de acuerdos bilaterales ya firmados con este país para la exportación de frutos frescos como cítricos, melocotón, ciruela o uva de mesa; así como de productos vegetales destinados a la alimentación animal (avena forrajera, pasta de aceituna o alfalfa deshidratada).

En su conjunto, las exportaciones agroalimentarias españolas superan los 68.000 millones de euros anuales, de los que más de 24.000 millones corresponden a las exportaciones a países no comunitarios. La balanza comercial exterior agroalimentaria muestra un saldo positivo de unos 14.000 millones de euros, lo que posiciona al sector agroalimentario como el motor de la exportación española de bienes y mercancías. 

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La UNIÓ de Llauradors ha informado que las primeras estimaciones indican una producción para la próxima campaña del caqui de unas 280.000 toneladas (t), lo que significa un descenso de un 35% respecto a la producción media de las últimas campañas, fundamentalmente debido a las adversidades climatológicas (heladas) de los pasados meses. Se trataría de una cosecha corta, incluso más baja que la pasada que ya venía de una fuerte reducción sobre las anteriores. En alguna comarca como la de la Vall d’Albaida el descenso podría ser del 50%.

Los motivos que han repercutido en esta caída tan acentuada de la producción de caqui en la Comunitat Valenciana son varios. Las heladas que han provocado la caída de muchas flores y frutos es una de las principales, pero también el abandono, cada vez mayor, de campos en plena producción ante los bajos precios percibidos. Según los últimos datos disponibles, la cantidad de planta reproducida de caqui el pasado año por los viveros homologados se ha reducido un 4% sobre el anterior, y si se compara con el 2015, es casi el 80%. Ante esas previsiones de una cosecha muy inferior, distintos operadores comerciales intentan acelerar las compras de fruta en campo. Los primeros precios ofertados se sitúan en una media de entre 0,33/0,35 €/kg, solo un 14% superiores a los de la pasada campaña por estas fechas. Por ello, La UNIÓ aconseja a los productores tener prudencia y no precipitarse a la hora de vender, «pues es pronto y las cotizaciones ofertadas no se ajustan a la realidad de la campaña. Hay que esperar a que suban los precios ante la gran merma prevista y no vender apresuradamente».

Esta situación de la campaña se remonta a las últimas semanas del pasado mes de abril cuando se produjeron caídas importantes del caqui, debido a causas climáticas que han generado una serie de problemas con el actual sistema de seguros en la línea de este cultivo. Cabe señalar que el 22 de abril se reunió en campo el Grupo de Trabajo del Seguro del Caqui de la Comunitat Valenciana y se comprobó ‘in situ’ que los daños ocasionados serían elevados, incluso con parcelas con el 100% perdido. Pero no todos esos daños tendrán cobertura del seguro y únicamente serán aquellos que resulten de forma clara originados por las heladas.

En este sentido, La UNIÓ de Llauradors ha solicitado a la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana que establezca una línea de ayudas extraordinarias para todas aquellas personas que teniendo póliza de seguro en vigor para el plan 2021-2022, se van a quedar sin indemnización por una mala adecuación del sistema asegurador actual.

Asimismo, la organización agraria ha trasladado una serie de propuestas a Agroseguro para mejorar la cobertura actual y evitar estas situaciones en un futuro. Dichas medidas se basan en el estudio para avanzar el inicio de las garantías del resto de adversidades climáticas al 15 de febrero, de manera que a partir de esta fecha todas ellas tengan cobertura y además también trabajar en un módulo de aseguramiento que cubra todos los riesgos a nivel de parcela. «Desde La UNIÓ vamos a seguir trabajando para que los productores de caqui vean compensadas sus pérdidas. No puede ser que a pesar de tener un seguro en vigor no vayan a recibir nada», han señalado.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha coincidido con el alarmante diagnostico emitido por la Asociación Española del Kaki sobre la previsión de un descenso de producción de esta fruta en la próxima campaña de entre un 20 y un 25%. Sin embargo, como ha advertido esta organización agraria este descenso de la cosecha es más acusado en la Comunitat Valenciana, que sufre mermas del 50 % en muchos campos.

Esta disminución tan acusada, que amenaza al cultivo del caqui, se debe a la expansión de plagas como el cotonet, en concreto, Pseudoccocus viburni y Pseudococcus longispinus, la mosca blanca y las hormigas.

El presidente de AVA–ASAJA, Cristóbal Aguado, ha afirmado, en este sentido, que «el daño que hasta el momento no han hecho las tormentas en este fruto lo harán estas plagas. El nivel de afección en el cultivo del caqui es inasumible para sus productores, que experimentan una gran dificultad para controlar la expansión del cotonet en sus campos, así como la mosca blanca y las hormigas que son el aliado del cotonet para trasladarse rápidamente entre las diferentes partes de los árboles». Además, «las hormigas también atacan a los insectos depredadores del cotonet, a fin de poder garantizarse el suministro de jugo azucarado que es la sustancia que segrega el cotonet y constituye el alimento de las hormigas».

Las características fisiológicas de la fruta permiten que el cotonet sea capaz de esquivar los tratamientos, puesto que encuentra lugares seguros bajo el pedúnculo que le posibilitan prosperar a pesar del uso de fitosanitarios. «Las hojas que unen el caqui con el árbol son un cobijo excepcional que sirve de refugio al cotonet ante los tratamientos y complica en gran medida su eliminación», ha lamentado Aguado.

AVA–ASAJA ha advertido que la crisis de rentabilidad que viven los productores de caqui no les permite luchar contra estas plagas y «esto provocará un incremento preocupante del abandono de explotaciones en la Comunitat Valenciana». Por ello, la organización agraria ha reclamado a la Administración que «aumente los recursos y destine ayudas a los productores de caqui que compensen las pérdidas económicas que sufren».

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha exigido a la Generalitat Valenciana y al Gobierno central que redoblen sus esfuerzos en la investigación y la autorización urgente de nuevos formulados para evitar la expansión de la mancha foliar del caqui (Plurivorosphaerella nawae) en las próximas campañas. Esta organización agraria ha advertido de «las nefastas consecuencias» que amenaza con provocar este hongo en el cultivo después de que técnicos de la conselleria de Agricultura informaran, durante una jornada fitosanitaria organizada por AVA–ASAJA en la Finca Sinyent, que en 2019 detectaron graves resistencias frente al grupo de fungicidas estrobirulinas –Azoxistrobin y Piraclostrobin– en varios términos de La Ribera Alta (Alzira, Benimuslem, Guadassuar y Massalavés) y que en 2020 comprobaran la extensión de estos fallos de control en la mayoría de las zonas productoras de caqui de Valencia.

Según ha explicado la organización, «muchos agricultores no lograron reducir la presencia de la mancha foliar del caqui en sus parcelas a pesar de incrementar el número de aplicaciones, lo que además comportó un mayor impacto ambiental y un sobrecoste económico». De cara a la presente campaña, la conselleria recomienda evitar el empleo de estrobirulinas o limitar su uso a una sola ocasión por campaña, mezclando el producto con un fungicida de otro grupo.

AVA–ASAJA considera más necesario si cabe «la puesta a disposición de nuevas alternativas porque de las otras materias activas fitosanitarias que aún están autorizadas –Difenoconazol, Bacillus subtilis y Mancozeb– esta última ya tiene fecha de caducidad: el próximo 4 de enero de 2022 estará prohibido su uso».

 

Puesta en marcha de estudios
Asimismo, la asociación ha informado que el cultivo del caqui se enfrenta a una incidencia sin precedentes de cotonets y moscas blancas que en el último ejercicio elevaron el desperdicio de caquis a pie de campo hasta las 85.000 toneladas. En ese sentido, ha pedido «la puesta en marcha de estudios sobre la función que desempeñan las hormigas en la propagación de estas plagas y, en su caso, la obtención de sustancias que reduzcan la población de tales insectos».

El presidente de AVA–ASAJA, Cristóbal Aguado, ha señalado que «el caqui valenciano atraviesa una situación de emergencia sanitaria que pone en peligro su misma supervivencia. Es un ejemplo especialmente significativo de lo mal que lo están haciendo nuestros políticos en materia de sanidad vegetal. Ninguna fruta pierde tantos kilos en el campo por culpa de no disponer de soluciones contra las plagas y enfermedades». Para añadir que el IVIA «logró encontrar herramientas de control cuando se detectó un primer brote de mancha foliar hace varios años, pero las restricciones fitosanitarias nos han ido quitando armas y eficacia. Si no se consiguen alternativas, las resistencias serán más fuertes y la mancha foliar podría suponer una auténtica catástrofe».

Por otro lado, AVA–ASAJA ha señalado que el Gobierno acaba de aprobar un Real Decreto que podría introducir nuevas exigencias en las condiciones de almacenamiento, comercialización, control oficial y autorización de ensayos con productos fitosanitarios. Ante esta inminente normativa, Aguado ha lamentado que «nuestra clase política parece más preocupada por complicar la vida a los agricultores que por facilitarla. El Pacto Verde contempla recortes de materias activas y de fertilizantes absolutamente inasumibles mientras no dote al sector de alternativas sostenibles y eficaces. El Pacto Verde pasa por salvar los cultivos de las plagas y enfermedades». Porque sin cultivos, sin agricultura, «Europa ni podría preservar la sostenibilidad medioambiental, ni luchar contra el cambio climático, ni garantizar la soberanía alimentaria a todos los ciudadanos europeos».

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Las parcelas demostrativas de cultivo de caqui establecidas en 2014 por la Oficina Comarcal Agraria Huerta de Murcia para comprobar su adaptación a las condiciones agronómicas de la zona, han mostrado la viabilidad de este cultivo tanto en convencional como ecológico, según se desprende de los últimos datos obtenidos. Durante los años del proyecto se han adaptado la fertilización, el manejo y el uso de técnicas para adelantar o retrasar la recolección.

La variedad de caqui plantada fue ‘Rojo Brillante’. Las plantaciones se hicieron sobre el patrón Diospyros lotus y los árboles se formaron en vaso. Una de las parcelas cuenta con riego tradicional y otra con riego localizado.

Tras varias campañas se observó que el citado patrón mostraba ciertos problemas de adaptación a los suelos y aguas de la zona, por su elevada sensibilidad al contenido de cloro en ellos, que produce a finales de verano quemaduras en las hojas y falta de desarrollo en algunos individuos. Por este motivo, se repusieron las faltas que se iban produciendo en las parcelas con árboles de la misma variedad pero sobre patrón Diospyros virginiana, que demostró ser más lento en entrar en producción y retrasar la recolección de la fruta, pero a cambio mostró una elevada tolerancia a cloruros y un gran vigor una vez superada su etapa juvenil. También se plantaron árboles de otras variedades no astringentes como ‘Fuyu’, ‘Jiro’ y ‘Hana Fuyu’.

A partir del segundo año los árboles se transformaron de la formación en vaso a la formación con la denominada poda Mataix, que incluye podas en verano y en invierno. Este sistema de formación se ha mostrado superior a la formación en vaso, con buenas producciones y frutos de mayor calibre y peso.

Por su parte, la parcela en cultivo ecológico ha mostrado un buen desarrollo durante estos años, con producciones y calidades comparables a la de cultivo convencional. Las plagas y enfermedades se han controlado adecuadamente con los productos autorizados en esta modalidad de cultivo, siendo la mosca de la fruta (Ceratitis capitata) la de mayor incidencia en otoño, aunque esta ha variado mucho de un año a otro. La escasa superficie de esta especie en la Región de Murcia hace que plagas y enfermedades no sean un problema, cosa que sí ocurre en las principales zonas productoras de España.

Este proyecto ha sido cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente, a través de la medida 1 del Programa de Desarrollo Rural de la Región de Murcia, y ha sido gestionada por el Servicio de Formación y Transferencia Tecnológica. 

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Las principales organizaciones profesionales agrarias de la Comunitat Valenciana –la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), La UNIÓ de Llauradors i Ramaders y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos del País Valencià (UPA-PV)– han lanzado en un comunicado conjunto un mensaje muy crítico a la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA), órgano dependiente del Ministerio de Agricultura, y a la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de Seguros Agrarios Combinados (Agroseguro) «por no ajustar el seguro del caqui ni a la realidad vegetativa del cultivo ni a las necesidades reales de los agricultores».

El sector productor valenciano reprocha «la negativa» de ENESA y Agroseguro a su reivindicación de «prolongar del 20 de febrero que dicta la disposición vigente hasta el 31 de marzo el periodo de contratación del seguro del caqui». Según apuntan estas tres asociaciones, «la actual fecha resulta excesivamente prematura porque muchos productores aún no han cobrado las liquidaciones de la última cosecha debido al retraso del pago por parte de determinados operadores y porque en estos momentos todavía hay numerosas explotaciones donde no se han finalizado ni siquiera las labores de poda, lo que evidentemente dificulta la previsión de un aforo de producción a asegurar».

Por su parte, el director de ENESA, Miguel Pérez, ha rechazado un cambio en la fecha de contratación «alegando que se produciría un solapamiento del riesgo con el periodo de suscripción». A pesar de ello, las organizaciones agrarias han constatado que en otros seguros «sí se da esta circunstancia sin mayor problema y destacan el ejemplo de la cobertura de los cítricos ante el riego de pedrisco y cuyo plazo de contratación no acaba hasta el 15 de septiembre, es decir, en un momento mucho más flexible en el que el productor ya puede efectuar una estimación aproximada de su producción».

AVA-ASAJA, LA UNIÓ y UPA-PV auguran que si ENESA y Agroseguro mantienen sus trabas y su falta de sensibilidad hacia los productores, unido a la grave crisis de rentabilidad que atraviesa el cultivo del caqui y las restricciones de movilidad derivadas de la Covid-19, «podrían ocasionar un descenso en los niveles de contratación del seguro del caqui donde, sin duda, el principal damnificado de ello sería el agricultor».

En cambio, «agradecen y elogian» la medida que la conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana ha tomado por la cual «todas las pólizas que los asociados suscriban a través de sus organizaciones profesionales agrarias se beneficiarán de una subvención adicional del 20%».

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La Universitat Politècnica de València (UPV), la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (ETSIAMN) y Poscosecha.com (www.poscosecha.com) organizan el IV Curso de Tecnología Poscosecha – Cítricos y cultivos emergentes en la región mediterránea, que tendrá lugar del 28 de enero al 12 de marzo de 2021 en la UPV. Las personas interesadas ya pueden realizar su inscripción a este curso que tiene por objetivo ofrecer una formación integral y especializada en tecnología de conservación, procesado y marketing de los cultivos más relevantes de la zona del Mediterráneo, tales como cítricos, caqui, aguacate, kiwi, granada, fruta de hueso y hortalizas.

Los organizadores han informado que, a diferencia de las ediciones anteriores, el curso estará disponible en dos modalidades, presencial y online (en streaming). Esta última modalidad permitirá acceder a las clases en tiempo real y enviar comentarios en directo. Además, se colgarán los vídeos durante un periodo breve de tiempo para facilitar su visualización.

El programa combina 40 clases teóricas y material en línea y consta de tres bloques:

– Bloque I. Bases de la tecnología postcosecha

– Bloque II. Tecnología postcosecha en los principales cultivos de la región mediterránea: cítricos, caqui, aguacate, fruta de hueso, granada, uva de mesa, hortalizas, kiwi,…

Bloque III. Tecnología de procesado de frutas y hortalizas.

El curso está dirigido tanto a profesionales del sector como a estudiantes y graduados en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural y otras titulaciones afines. En cada una de las ediciones anteriores, han participado más de 40 estudiantes entre los que se hallan gerentes y técnicos de almacenes de confección, compradores de supermercados, representantes de empresas de suministros de tecnología y servicios y alumnos de último año de grado, máster y doctorado. Por su parte, los participantes de empresas españolas pueden obtener subvenciones públicas para su inscripción a través de la Fundación FUNDAE.

El curso contará con la presencia de 33 profesores, entre los que se encuentran destacados investigadores y profesores de la UPV y de otros centros de formación de prestigio, así como expertos de las empresas líderes en tecnología postcosecha.

Las clases se impartirán los jueves y viernes de 16:00 a 20:00 horas, en el Centro de Formación Permanente (CFP) de la UPV, tanto de manera presencial como en streaming. Por razones de seguridad, las clases en formato presencial tendrán un máximo de 15 alumnos.

Para más información e inscripciones:
www.bibliotecahorticultura.com/curso-2021
www.cfp.upv.es/formacion-permanente/curso/tecnologia-poscosecha-citricos-cultivos-emergentes-region-mediterranea-2021_69590.html
poscosecha@poscosecha.com

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha informado que la gota fría del 5 de noviembre ha causado daños de gravedad en una superficie superior a las 800 hectáreas de cultivo, provocando más de 62 millones de euros en pérdidas de cosechas, sobrecostes de tratamientos para salvar el arbolado y reparaciones de las infraestructuras agrarias dañadas. De todas formas, los daños reales se podrán observar en unos quince días por lo que no se descarta que estos aumenten hasta los 80 millones de euros.

Los daños cuantificados solo en mermas de cosecha ascienden a 42 millones de euros, principalmente en La Ribera, L’Horta Sud, La Safor y La Marina. Los cítricos son el cultivo más afectado, con unas 15.000 hectáreas damnificadas y 20 millones de fruta que no llegará a los mercados, mientras que el caqui, que también se encuentra en plena campaña de recolección, tiene 4.000 hectáreas gravemente perjudicadas y sus pérdidas rondan los 12 millones.

Al desperdicio de estas producciones, la organización agraria ha agregado 5 millones que los productores afrontarán en concepto de tratamientos fungicidas y revitalizadores con el objeto de salvar la próxima campaña e incluso la vida del arbolado. Además, advierte del riesgo que corren cientos de parcelas, sobre todo de cítricos y caquis, porque si se mantienen anegados varios días pueden producirse problemas irreversibles de asfixia radicular.

En el apartado de infraestructuras agrarias, las estimaciones de AVA–ASAJA cifran en 15 millones los sobrecostes del sector agropecuario valenciano a la hora de reparar caminos, canalizaciones, márgenes, invernaderos, casetas y almacenes, instalaciones de riego, etc.

Por todo ello, la organización reclama a Agroseguro que agilice las peritaciones de los campos afectados y el pago de las correspondientes indemnizaciones porque muchos agricultores están descapitalizados para acometer las actuaciones necesarias sobre los cultivos y las infraestructuras de sus explotaciones.

Al mismo tiempo, AVA–ASAJA exige a la Conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana que se implique con la puesta en marcha de una línea especial de ayudas que permita a los productores de estas zonas más castigadas paliar parte de las pérdidas de cosechas, los sobrecostes por tratamientos, la reposición de arbolado, en su caso, y las reparaciones de las infraestructuras. Por lo que respecta al Ministerio de Agricultura también solicita medidas fiscales como la reducción del IBI Rústica, la condonación de las cuotas de la Seguridad Social y el módulo cero en la próxima declaración de la renta.

AVA–ASAJA ha aclarado que las lluvias han tenido consecuencias favorables en otras áreas agrarias, al recargar los acuíferos tras unos meses de sequía, limpiar los árboles y mejorar la calidad de los frutos. La reducción del volumen de determinadas variedades de cítricos y de caquis, debido al temporal, puede tener repercusiones comerciales que se traduzcan en una escasez de oferta y en un repunte de las cotizaciones en origen. 

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La tormenta de pedrisco que descargó el pasado viernes sobre la comarca de La Ribera Alta provocó pérdidas superiores a los cuatro millones de euros en una superficie de 2.000 hectáreas de cultivos, principalmente caquis y cítricos, según las primeras estimaciones efectuadas por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA).

La piedra causó devastadores daños, con una afección media del 50% y en los peores casos hasta el 100% de la cosecha, en plena campaña de recolección de caquis y variedades tempranas de mandarinas y naranjas. Tanto es así que, según testimonios asociados de AVA–ASAJA, la intensa tormenta destrozó campos enteros que iban a ser recogidos a partir de ese día, es decir, algunos agricultores no han llegado a recolectar nada por solo tres días.

La franja afectada fue estrecha, de apenas un kilómetro de ancho, pero larga ya que incluyó numerosos términos municipales de La Ribera Alta tales como Benimodo, L’Alcúdia, Massalavés, Guadassuar, Alzira, Benimuslem, Alberic y Carcaixent, entre otros.

AVA–ASAJA subraya que muchos agricultores han perdido buena parte o incluso la totalidad de la producción en una temporada donde, tanto en el caqui como en los cítricos, los precios en origen son razonables debido al equilibrio entre la oferta existente y la demanda empujada por el Covid–19.

En el caso del caqui, la piedra se convierte en la gota que colma el vaso porque viene a agravar la drástica disminución de cosecha tras los efectos de la anomalía climática en primavera y la incidencia sin precedentes de las plagas y enfermedades (cotonets, moscas blancas y necrosis foliar) que se sitúa en el 50% del aforo potencial del cultivo. A las parcelas que alcanzan un 100% de afección, cabe sumar muchas otras con niveles de daños del 70 u 80% donde tampoco entrarán los collidors porque los costes de mano de obra no permiten compensar los ingresos previstos.

La organización agraria solicita a Agroseguro que agilicen las peritaciones para abonar las indemnizaciones oportunas, mientras que a las administraciones les reclama la puesta en marcha de medidas fiscales para paliar las pérdidas de los agricultores afectados, entre ellas una contundente rebaja de módulos de cara a la próxima declaración de la renta.

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Según AVA-ASAJA los productores sufrirán pérdidas superiores a 24 millones de euros

 

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) denuncia que la supresión decretada este año de la materia activa Metil Clorpirifos en el cultivo del caqui y la no disponibilidad de alternativas suficientemente eficaces eleva a niveles récord la incidencia de las plagas, sobre todo cotonets y moscas blancas. 

Tanto es así que, según un estudio técnico elaborado por la asociación, los productores valencianos de caqui sufrirán en la presente campaña unas pérdidas superiores a 24 millones de euros solo debido a la merma de cosecha por plagas. El volumen total de frutas desperdiciadas en campo alcanzará las 80.000 toneladas, lo que supone un incremento del 30% respecto al ejercicio pasado. A esas previsiones cabe sumar la pérdida de empleo y el impacto económico derivados en los almacenes de confección, el transporte y los mercados de comercialización.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, advierte de que “la situación de emergencia sanitaria que atraviesa el caqui está poniendo contra las cuerdas la viabilidad presente y futura de un cultivo que en lo que llevamos de siglo XXI se ha erigido en un pilar de la agricultura valenciana. Todo el sector hortofrutícola español había reclamado a las administraciones que no prohibieran el Metil Clorpirifos sin dotar antes a los agricultores de otros métodos de lucha igualmente eficaces. No hicieron caso y ahora, al igual que ha ocurrido con los cítricos y otras frutas, se ven las consecuencias en el caso del caqui: un aumento de tratamientos fitosanitarios que no han evitado frenar los ataques de plagas, un aumento del desperdicio alimentario, una pérdida de competitividad y una degradación medioambiental. Por no escuchar al sector y guiarse por postulados ideológicos, la clase política europea está consiguiendo el efecto contrario de lo que pregona”. 

Al respecto, Aguado pregunta: “¿Dónde están los políticos responsables que van a asumir la responsabilidad de sus decisiones y compensarán los perjuicios ocasionados a los agricultores? ¿Qué más tiene que suceder para que se den cuenta de que urge un cambio de rumbo en la política de sanidad vegetal? ¿Cuándo el Gobierno dejará de ser cómplice de la filosofía equivocada de la Unión Europea que desconoce la realidad climática y de plagas que hay en la agricultura mediterránea?”.

AVA-ASAJA ha enviado un escrito a la consellera de Agricultura de la Generalitat Valenciana, Mireia Mollà, para solicitarle su máxima implicación a la hora de ponderar a pie de campo y con carácter oficial la magnitud de esta problemática; aprobar dentro de sus competencias y reclamar al Gobierno central tanto indemnizaciones como medidas fiscales, como el módulo cero para la declaración de la renta de 2020; así como trabajar en aras de facilitar al sector una serie suficiente de productos fitosanitarios y biológicos que sean verdaderamente efectivos para combatir las plagas que diezman las producciones.

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