Algarrobo

Viveros Hernandorena participará una edición más en Fruit Attraction con un mensaje claro: consolidar su papel como vivero de referencia en algarrobo y fruta de hueso, dos líneas estratégicas que marcan el presente y el futuro de la compañía.

«El algarrobo es nuestro producto destacado en este año 2025. Llevamos varios años apostando por él y ahora queremos darle un protagonismo especial en nuestro stand. Es un cultivo con presente y sobre todo con mucho futuro», ha señalado Rosa Hernandorena, directora comercial de la empresa.

Pero este vivero no solo está liderando la innovación de este cultivo, en auge por su carácter sostenible (excelente adaptación a suelos pobres y escasa necesidades hídricas), resistente a Xylella y con un producto, la garrofa, prometedor para la industria alimentaria, sino que también avanza hacía la internacionalización de su proyecto Carob Tree.  En este sentido, la compañía acaba de firmar un acuerdo técnico-comercial con la empresa italiana Comercial Gallo, ubicada en el sur de Italia, para replicar en zonas como Puglia y Sicilia el proyecto Carob Tree que Viveros Hernandorena desarrolla en España.

Para Aldo Gallo, director comercial de Comercial Gallo, se abre una gran oportunidad como alternativa a otros cultivos. «El algarrobo es un cultivo tradicional en nuestra zona, pero la profesionalización alcanzaba bajo el proyecto Carob Tree lo convierte en una excelente oportunidad para poner en marcha explotaciones agrícolas innovadoras, con un cultivo moderno, sostenible y con un gran futuro. En nuestro caso, vamos a contar con un área técnica-agrónoma, para así poder asumir este proyecto con las máximas garantías», ha comentado.

Este impulso se apoya, además, en la transferencia de conocimiento y el liderazgo de Hernandorena en la Asociación Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG), donde promueven la innovación y el intercambio técnico entre viveros, centros de investigación y productores.

Gran demanda de planta de fruta de hueso

Al mismo tiempo, la fruta de hueso sigue siendo un pilar fundamental para la compañía. «Este año hemos vivido una demanda muy alta de planta, especialmente de nectarina, paraguayo y melocotón. Se trata de proyectos liderados por empresas profesionales, con estructuras sólidas y cadenas de valor muy bien organizadas, que saben dónde y cómo van a comercializar su producción», ha apuntado Rosa Hernandorena.

Con más de tres décadas de experiencia en la producción de planta de fruta de hueso, Viveros Hernandorena afronta Fruit Attraction 2025 «como una oportunidad para reforzar relaciones comerciales, estrechar lazos con clientes nacionales e internacionales y mostrar su apuesta por cultivos sostenibles y de futuro». La empresa estará ubicada en el Pabellón 3, Stand 3E09.

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha hecho un llamamiento a los consumidores para que apuesten por los productos elaborados con la algarroba cultivada en la Comunidad Valenciana y España, cuya campaña de recolección se inició a mediados de agosto en las principales zonas productoras. La asociación prevé «una recuperación parcial de la producción tras varios ejercicios castigados por la sequía, que mermó la cosecha a la mitad de su potencial productivo». Sin embargo, «diversos temporales de pedrisco registrados en primavera y verano han causado daños puntuales en comarcas de Valencia y Castellón, reduciendo las expectativas en parcelas afectadas».

El responsable de la sectorial de frutos secos de AVA–ASAJA, José Antonio Ruiz, que tiene algarrobos en Cheste, ha resaltado que se trata de «un fruto tradicional y adaptado al clima mediterráneo, respetuoso con el medio ambiente, de gran valor nutricional y una creciente demanda en la industria alimentaria. Su producción, comercialización y consumo representa una oportunidad para mejorar la salud, impulsar la economía rural y generar beneficios ambientales como frenar la erosión y prevenir incendios forestales».

La algarroba se ha convertido en una materia prima cada vez más valorada por sus propiedades saludables, su sostenibilidad medioambiental y su versatilidad culinaria. Además de su empleo en la agricultura y la cocina tradicional, es la base de nuevos productos elaborados tales como harina para repostería, tabletas y bombones sin cafeína, bebidas vegetales, siropes y mermeladas, helados, cremas untables, infusiones y snacks saludables. 

Gracias a estas aplicaciones comerciales, los precios en origen llegaron a superar los 2 €/kg, pero desde hace dos años la cotización media se ha ido desplomando hasta los 0,40 €/kg, «una cifra que en muchos casos no permite cubrir ni siquiera los costes de producción». Por ello, AVA–ASAJA anima a los consumidores «a seguir apuntalando la demanda del producto local y, con ella, contribuir a elevar los precios que reciben los agricultores». 

«El sector de la algarroba se enfrenta a retos como la competencia desleal de importaciones procedentes de países terceros a bajo precio e, incluso, la sustitución del garrofín por otros productos foráneos menos saludables y sostenibles, así como por la falta de relevo generacional y las dificultades derivadas del cambio climático. De ahí que el compromiso de los consumidores y de la distribución sea clave para asegurar el futuro de este cultivo en tierras valencianas», ha concluido Ruiz.

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Viveros Hernandorena impulsa su estrategia de innovación en el sector viverista a través del Proyecto Carob Tree, una iniciativa que busca «profesionalizar el cultivo del algarrobo en España y convertir al país en el principal referente europeo en superficie, calidad y conocimiento técnico de este cultivo emergente».

«Creemos firmemente en el potencial del algarrobo como una alternativa rentable, sostenible y adaptada al cambio climático, especialmente en zonas cálidas como la Comunidad Valenciana, Baleares o sur de la península. Pero para que el cultivo sea profesional, debe comenzar por una planta de calidad y un sistema agronómico bien diseñado», ha indicado Rosa Hernandorena, directora comercial de Viveros Hernandorena.

El proyecto Carob Tree se estructura en dos líneas principales de trabajo. Por un lado, la mejora del sistema de producción de planta en vivero: «Llevamos desde 2011 trabajando en I+D para optimizar el injerto, mejorar el enraizamiento y reducir costes de producción sin perder calidad. Nuestro objetivo es poder ofrecer plantas de algarrobo a gran escala, en maceta y con garantía profesional», ha señalado Hernandorena. Y, por otro, la modernización del cultivo con el objetivo de intensificar el marco de plantación para aumentar la productividad y adelantar la entrada en producción. Así, y desde su campo experimental, y en colaboración con la Asociación Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG), la Universidad de las Islas Baleares, la Universidad de Bari (Puglia, Italia), y otros centros de investigación como el IVIA, la empresa ensaya nuevas variedades, marcos de plantación, técnicas de poda, fertirriego y sistemas de recolección. «Queremos demostrar con datos reales cómo intensificar el cultivo sin perder sostenibilidad, y que cada agricultor pueda elegir la fórmula que mejor se adapta a su explotación», ha comentado la directora general de la compañía.

Visitas al campo experimental

Las visitas al campo experimental se realizan cada 15-20 días. «Estamos sorprendidos por el nivel de interés. Cada día más agricultores y técnicos se acercan para ver los resultados, intercambiar experiencias y formarse. Esa es la clave: crear una comunidad técnica en torno al algarrobo profesional», ha apuntado.

Este año han injertado más de 100.000 plantas de algarrobo, actualmente en fase de brotación en invernadero. La previsión es que estén listas para salir al mercado a partir de septiembre.

Más allá del algarrobo, la empresa ha cerrado una excelente campaña de invierno y primavera, con récord de exportación y venta nacional en caqui, y buen comportamiento del granado y frutales de hueso. En estos últimos, la firma ha desarrollado una intensa campaña de micro injerto con patrones híbridos certificados, alcanzando las 150.000 plantas esta primavera, que ya se encuentran en su vivero de campo. «Estamos ampliando nuestra oferta de subespecies como platerinas, paraguayos, ciruelos o melocotones. El objetivo es cubrir toda la demanda profesional con variedades de los principales obtentores, tanto nacionales como internacionales», ha añadido Rosa Hernandorena.

Uno de los hitos técnicos más destacados ha sido la incorporación de cámaras de conservación con ozono, que han permitido extender las entregas de planta a raíz desnuda hasta finales de mayo sin incidencias. «Esto ha sido una revolución para el sector. Nos permite mayor flexibilidad comercial y una mejor gestión del stock. El agricultor también se beneficia, porque puede recibir la planta en mejores fechas, sin presione» ha concluido Hernandorena.

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A pesar de ser uno de los cultivos menos populares en España, con una zona de producción muy concentrada en el Arco Mediterráneo, el algarrobo comienza a ganar popularidad gracias a la alta demanda que se está generando la industria alimentaria. Su vaina, la algarroba, cuenta con importantes propiedades como proteínas, vitaminas A, B1, B2, B3 y D, además de minerales como hierro, calcio, magnesio, zinc, silicio, fósforo y mucho potasio, lo que aporta grandes beneficios para la salud.

Su especializado proceso de multiplicación, y la escasa investigación llevada a cabo hasta hace unos años en torno a este árbol, han limitado su desarrollo productivo y comercial. Sin embargo, Viveros Hernandorena está liderando en España el estudio y el análisis científico de este cultivo junto con la Asociación Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG), con significativos avances, que permiten a esta empresa, consumar la “revolución del algarrobo”. 

La directora comercial de Viveros Hernandorena, Rosa Hernandorena Ribes, ha destacado que la compañía viene impulsando desde 2011 una importante estrategia de I+D+i dirigida a la mejora el complejo sistema de multiplicación de planta, que se lleva a cabo de forma íntegra en los invernaderos. “Hoy alcanzamos más de 100.000 plantas injertadas, lo que supone ya el 80% de la ocupación del total de la superficie de invernadero de nuestras instalaciones”. Esta cifra sitúa a Viveros Hernandorena como el principal productor de planta de algarrobo de Europa. 

Además de en la cuenca mediterránea de España, sus clientes se sitúan también en el sur de Italia y Portugal, donde este cultivo está creciendo con grandes extensiones de un carácter muy profesional. 

Enfoque profesional

El cultivo del algarrobo se caracteriza por su exigente proceso de multiplicación, tanto en tiempo (más de dos años en el invernadero) como por el elevado porcentaje de injerto fallido: de las 100.000 plantas que Viveros Hernandorena injerta cada año, sólo superan este proceso entre el 60 - 65 %. “Poco a poco hemos ido mejorando nuestros sistemas de multiplicación, lo que nos está permitiendo bajar esas mermas y, por tanto, ofrecer a nuestros clientes una planta más competitiva”, explica la directora comercial de Viveros Hernandorena, poniendo sobre la mesa 

Y es que el algarrobo es un árbol muy sensible a las temperaturas y a las humedades y su proceso de producción en maceta es complicado, de ahí la necesaria especialización de la que hoy goza Viveros Hernandorena. Sin embargo, una vez que supera ese proceso, cuando sale al campo es un árbol robusto y muy preparado para climas secos de tierras áridas, casi desérticas y cercanas al mar, como la zona mediterránea, de donde es originario el algarrobo. 

Estas características favorecen otra de sus principales ventajas, ya que el cultivo del algarrobo supone también un ahorro en agua, fertilizantes y fitosanitarios. “Es su gran éxito. Gracias a la modernización llevada a cabo en la multiplicación, al ahorro de agua y de otros inpunts, los costes de este cultivo están muy controlados”, ha comentado la responsable del vivero valenciano.  

Colaboraciones 

No obstante, aunque esta empresa se encuentra a la vanguardia de la investigación en torno al algarrobo y sus posibilidades en la mejora de producción, Viveros Hernandorena no está solo en este proceso. Existe un conglomerado de profesionales y empresas del sector, que forman parte de la Asociación de Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG), que generan información que se comparte en cuanto a producción, control de plagas, tratamiento de enfermedades, sistemas de poda o análisis de variedades. 

De forma paralela, y en las propias instalaciones del vivero, se realizan también sesiones de networking con grupos reducidos de profesionales, para darles a conocer lo que se está haciendo desde Viveros Hernandorena en su empeño en el impulso de este cultivo. 

Por otro lado, se encuentran desarrollando proyectos en la Comunitat Valenciana, Islas Baleares y Portugal, además de realizar colaboraciones con la Universidad de Bari (Puglia, Italia), institución con quien mantienen un convenio para, precisamente, impulsar la modernización del cultivo del algarrobo y compartir conocimiento originado por la resistencia a Xyllela de este cultivo, pues se presenta como una alternativa al olivo. 

Jornada Técnica del Algarrobo 

En este marco colaborativo, el próximo 3 de abril Viveros Hernandorena participará en la XII Jornada Técnica para el Fomento y la Mejora del cultivo del Algarrobo, en Las Palmerillas (Almería), donde, como integrante de la Asociación de Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG), impartirá una presentación sobre los avances en la mejora de la planta, de las variedades y en el sistema de multiplicación del cultivo en maceta y bajo invernadero. 

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Autores:

A. Trapero, R. Varo, M.E. Sánchez, L.F. Roca, A. López–moral, C. Agustí–brisach
Grupo Patología Agroforestal, Departamento de Agronomía (DAUCO Unidad de Excelencia María de Maeztu 2020–23), ETSIAM, Universidad de Córdoba (UCO).

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Los doctores Ingenieros Agrónomos, Joan Tous y Josep Maria Franquet, son los autores del libro ‘El algarrobo (Ceratonia siliqua L.)’ presentado recientemente en el marco de una jornada técnica sobre el fomento y mejora de este cultivo celebrada en Altafulla (Tarragona). 

Esta publicación, de 448 páginas y escrita en castellano con resúmenes en inglés y catalán, compendia el análisis del sector del algarrobo desde una perspectiva histórico-técnica, básicamente relacionada con temas económicos y comerciales, botánicos, ecológicos, de tecnología y rentabilidad del cultivo, de industrialización y de las aplicaciones alimentarias del fruto, además de aspectos relacionados con el desarrollo sostenible, y los retos y perspectivas de futuro del algarrobo español en un mundo globalizado.

Cabe señalar que la buena adaptación del algarrobo al litoral mediterráneo «hace que, por un lado, «constituya una alternativa interesante para secanos y zonas con escasos recursos hídricos, pues se aclimata muy bien a la agricultura a tiempo parcial, y por otro, que sea una especie arbórea de gran interés ornamental, agroforestal y medioambiental, en aspectos relacionados con la conservación de suelos y aprovechamiento de zonas marginales, además de actuar como mitigador eficaz del cambio climático».

El libro va dirigido a profesionales y técnicos del sector del algarrobo, pero también a historiadores, estudiantes ya todas aquellas personas que se interesen por cualquier aspecto agronómico y nutricional de esta leguminosa arbórea.

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La apuesta de Viveros Hernandorena por el algarrobo viene de lejos. En 2011, el vivero puso en marcha un proyecto experimental de I+D dedicado a la mejora global de este cultivo, en colaboración con la Asociación de Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG). «Fruto de esta alianza y de nuestro know-how hemos logrado importantes mejoras, tanto la multiplicación de árboles injertados en vivero, como en los rendimientos de las nuevas plantaciones. Estamos transformando el cultivo del algarrobo de secano tradicional a un regadío intensivo de mayor eficiencia», ha indicado Rosa Hernandorena, directora comercial de Viveros Hernandorena.

Como punto de partida del proyecto, EiG realizó una prospección de variedades en diferentes zonas productoras del litoral mediterráneo hasta conseguir una óptima selección de patrones y variedades tanto hembras como hermafroditas. Por su parte, Viveros Hernandorena ha ido desarrollado este material vegetal con innovadoras técnicas de multiplicación de injerto y cultivo in vitro en su campo experimental de tres hectáreas, logrando la optimización y máxima eficiencia en todos los procesos a nivel agronómico y tecnológico. El resultado de este esfuerzo técnico y económico «ha sido la obtención de un árbol de máxima calidad y excelentes cualidades que adelanta su entrada en producción al tercer verde en algunas variedades».

Altos estándares

En Viveros Hernandorena gestionan la multiplicación del algarrobo desde la excelencia, haciendo una preselección exhaustiva de las mejores plantas en cada fase de crecimiento y manejo del cultivo para garantizar los más altos estándares del producto final. Cultivan las plantas en macetas de 1,5 litros, con un patrón de semilla selección rojal, el más homogéneo en vigor, implementando injerto y tutor para obtener la mayor productividad y eficiencia.

Las variedades hembra, ‘Duraió’ y ‘SDC’, mayoritarias en el levante español, tienen mayor vigor y altos niveles de producción en el tiempo. Las variedades hermafroditas implementadas son ‘13P’, ‘14P’ y ‘Turís’, polinizadoras de vigor medio y también productivas, con entre un 14 y 18% de rendimiento. En siembra «se recomienda la plantación después del verano, entre septiembre y octubre, para optimizar los resultados agarre de planta y desarrollo de raíz».

Otro logro a destacar radica en el adelanto en la entrada en producción de los árboles. Mientras que un algarrobo tradicional tarda entre ocho y diez años en ser productivo, gracias a los nuevos materiales vegetales y manejos, «se ha conseguido desarrollar árboles que dan sus primeros frutos a los tres años». «Con estas mejoras, de obtener entre 3.000 y 4.000 kilos/ha, pretendemos alcanzar mínimo 15.000 kilos/ha», señalan desde el vivero, asegurando que «la mayor productividad conllevará una rentabilidad más elevada en las plantaciones». En campo, la gran mayoría de las plantaciones de algarrobo se caracterizan por su rusticidad destacando su buena adaptabilidad en todo tipo de terrenos, escasa incidencia de plagas y bajos costes.

Una ventaja competitiva de este cultivo ecosostenible reside en sus escasas necesidades hídricas, adaptándose bien a la sequía y condiciones climáticas cambiantes. «Este cultivo tiene enorme potencial en zonas donde, bien por la sequía, baja rentabilidad de otros cultivos o por la incidencia de plagas, se están quedando sin opciones agronómicas», según Hernandorena.

Gracias a su apuesta innovadora, en Viveros Hernandorena son expertos en este cultivo, produciendo 80.000 patrones anuales, de los cuales obtienen más de 40.000 plantas de algarrobo comercializadas. Su crecimiento ha sido exponencial en la última década. «Nuestro vivero está muy bien posicionado en el cultivo de algarrobo, somos el único vivero que desarrolla distintas variedades con buena calidad de planta y una cantidad tal alta y estable de árboles injertados», afirman desde la empresa, haciendo hincapié en su sistema de producción diferencial, que garantiza calidad, sanidad y adaptación a la explotación agrícola.

Elevado valor ambiental

Una razón potente para implantar este cultivo es su alto valor ambiental, contribución para la conservación de los ecosistemas naturales y prevención de la desertización. Según un informe de la Asociación Empresas Innovadoras Garrofa (EIG), «el algarrobo tiene alta eficiencia fotosintética, ideal para absorber CO2 de la atmósfera, con un balance neto de carbono positivo, cercano a las 5,4 tmC. Estos resultados sugieren un potencial prometedor de las plantaciones de algarrobo para mitigar el cambio climático», para concluir que «en un futuro este cultivo podría llevar un etiquetado de ‘bajo en carbono’».

La baja producción de algarroba en el mercado contrasta con su alta demanda por parte de la industria que la emplea como aditivo o materia prima para elaborar alimentos. «La tendencia hacia un consumo de alimentos saludables ha aumentado la demanda de estas materias primas mucho más naturales», han resaltado desde Viveros Hernandorena. Este ‘oro blanco’ está muy revalorizado, ya que «es el espesante natural más demandado». Además, con la pulpa de la algarroba se elaboran harinas, cremas, bebidas y otros alimentos a los que aporta sus altas propiedades nutricionales. También es un producto muy valorado para la nutrición animal, como materia prima de piensos, y para las industrias cosmética y farmacéutica.

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En una zona marginal de cultivo, que ocupa una superficie de 125 hectáreas entre las comarcas de Los Serranos y Camp de Túria (Valencia), un proyecto de recuperación de la producción de algarrobas mediterráneas con árboles centenarios y con nuevos pies de especies autóctonas va a repercutir en el medio ambiente, como sumidero de CO2, y va a implantar un modelo bioeconómico sostenible con alcance internacional.

Desde el punto de vista del cambio climático, los algarrobos del proyecto «son una especie clave para la restauración de la naturaleza, así como para la prevención de la desertización, las inundaciones y los incendios forestales». Precisamente, su capacidad de adaptación a climas secos y al propio cambio climático convierten al algarrobo autóctono valenciano en «un cultivo viable de mantener, rentable económicamente hablando y que permite integrar la actividad agraria con la prevalencia de la masa forestal del entorno». 

El modelo de negocio ecológico impulsado por Pedro Pérez, dueño de una empresa familiar dedicada desde 1963 a la algarroba en Bugarra (Valencia) basado en el cultivo de algarrobos y en la fabricación de sus derivados para el sector alimentario, como el estabilizante natural de harina de garrofín, los troceados o la harina de algarroba, «se basa en el respeto del entorno, la mejora natural de las condiciones del terreno y su convivencia con el hábitat forestal». 

 

Puesta en valor de la autoctonía 

El de la algarroba es «un cultivo marginal», de agricultura a tiempo parcial, con explotaciones pequeñas, con marcos de plantación amplios, baja rentabilidad de producción por superficie cultivada y «oscilaciones de precio y producción desproporcionadas». Esto, según Pérez, «junto con la falta de oferta del producto ha generado incrementos de precio desmesurados y falta de suministro a nivel mundial, reduciendo su consumo por estas dos circunstancias». 

Uno de los objetivos del proyecto es poner en valor este cultivo propio de la zona, «incrementando la oferta de algarrobas en el mercado y afianzándolo de manera sostenible, tanto para el agricultor como para la industria troceadora», explica su impulsor.

El segundo objetivo es servir como plantación espejo que anime a otros agricultores a interesarse por este cultivo de manera profesional, y «conseguir que deje de ser marginal, pasando a formar parte de producciones agrícolas totalmente sostenibles», apunta Pérez. 

Los clientes que apuestan por la algarroba autóctona mediterránea y sus derivados, como harinas y espesantes, son del centro y norte de Europa, sudeste asiático, Estados Unidos, Canadá o República Checa. «El negocio internacional del producto acapara en torno al 70% de las ventas, es decir entre 15 y 16 millones de kilos al año», subraya. 

En lo que concierne a la parte técnica del proyecto, desde que concibió ampliar su apuesta secular por este producto en la parcela referida –entre las partidas del Quemao, del Pedregoso y Mas del Jutge–, Pedro Pérez contó con la colaboración de Jorge Pi, ingeniero agrónomo especializado en ingeniería rural del estudio valenciano MasQueIngenieros (MQI), «para analizar las posibilidades del terreno en la recuperación de este espacio mediterráneo tradicional y favorecer la restauración de lo que hace 80 años fue de cultivo de algarrobos en convivencia con la masa forestal que había ganado terreno en esa zona despoblada». El proyecto empieza con 65 hectáreas y se podrá ampliar hasta las 125 mencionadas.

El fruto del algarrobo, la algarroba, es un ‘superalimento’ que, según el estudio realizado por Miguel Ángel Domene Ruiz, responsable de Alimentación y Salud del Grupo Cooperativo Cajamar, además de su uso como aditivo para la industria alimentaria, «lleva asociados beneficios saludables, libre de gluten, mejora la digestión, con bajos niveles de colesterol en sangre, es antioxidante, sirve para tratar las diarreas, previene la osteoporosis y ayuda a la prevención del síndrome del intestino irritable».

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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha denunciado un nuevo hurto de plantones de algarrobos en la localidad valenciana de Bétera. Esta organización ha apuntado que «es de nuevo el Camp de Turia, la comarca en la que ocurre otro robo de estos plantones, tal y como se notificó el pasado mes de agosto en las localidades de Olocau, Marines y Llíria».

El asociado de Bétera, Leopoldo Navarro, detectó hace más de veinte días un primer hurto en el que se sustrajeron hasta 16 algarrobos de uno de sus campos, y el pasado fin de semana se llevaron 19 más. El robo, que asciende hasta los 35 plantones de algarrobos, ha sido denunciado por parte del afectado ante la Guardia Civil.

Esta situación de indefensión ya lleva afectando a agricultores valencianos al padecer el robo de diversos cultivos. La asociación, tan solo en el último mes, ha recibido «denuncias de robos masivos de cosechas, como aguacates y olivos, donde los agricultores también sufrieron un hurto de sus frutos en Torreblanca y la Hoya de Buñol». Según AVA–ASAJA, estos robos «suelen llevarse a cabo por parte de bandas que actúan cada vez con una mayor organización y rapidez, y con materiales que les permiten aumentar sus ganancias a costa de hundir la rentabilidad de los agricultores».

Por otro lado, la entidad ha explicado que la Policía de la Generalitat Valenciana ha detenido a seis personas con 54 toneladas de algarrobos, y continúa con la investigación de nueve personas más que podrían estar implicadas en el robo. Además, «se ha localizado un almacén ilegal de algarroba en la comarca castellonense de L’Alcatén, y una frutería ilegal en Valencia».

La asociación valora positivamente el esfuerzo que están llevando a cabo las fuerzas de seguridad tras las reivindicaciones de AVA–ASAJA. De todos modos, ha reiterado ante la Delegación del Gobierno la necesidad de aumentar los controles en los campos y puntos de compra–venta para defender a los agricultores.
www.avaasaja.org

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El algarrobo ‘Balsa Viñedo’ se ha alzado con el II Premio EiG del II Concurso Nacional al Mejor Algarrobo Monumental de España 2022. El galardón, organizado por la asociación nacional EiG (Empresas Innovadoras de la Garrofa) y con la colaboración de la empresa de maquinaria Borrell (Denia, Alicante), tiene como objetivo «valorizar y enaltecer la majestuosidad de los algarrobos más monumentales y ancestrales de la geografía española». En relación a la participación, igual que en la primera edición, se han presentado también un total de 10 candidaturas, 4 de Valencia, 3 de Alicante, 2 de Tarragona y 1 de Castellón.

Las variedades encontradas en estos algarrobos centenarios, injertados sobre patrones francos, variaban según la zona de cultivo, destacando la ‘Matalafera’ en Valencia, ‘Melera’ en Alicante, y ‘Negra’ en Castellón y Tarragona. La altura de estos algarrobos oscilaba entre 6 y 14 m y, el perímetro del tronco, a 1,3 m del suelo, entre 3,2 y 9,5 m. Es corriente también en estas viejas garroferas que tengan más de un tronco, tal como se observa en cuatro de ellas.

Estos algarrobos monumentales han sido evaluados por un jurado nacional formado por tres técnicos (Universidad de Córdoba–UCO, Valencia y Tortosa) los cuales han elegido dos árboles ganadores, otorgando un accésit (Mas de Polpis, en Vinaroz, Castellón) y un primer premio, al mencionado Balsa Viñedo, cuyo nombre es el de la partida donde está ubicado en Chiva.

Así, el algarrobo ganador, Balsa Viñedo, es de la variedad 'Matalafera', con una edad aproximada de unos 500 años, y tiene un perímetro de tronco a 1,3 m de altura del suelo de 6,65 m, el de la base de 9 m, un diámetro de copa de unos 15 m, y una altura total del árbol de 8,3 m. En relación a su notoriedad, figura este ejemplar en el inventario de garroferas centenarias de la plataforma para el Estudio y Conservación de la Sierra de Chiva y, también, se encuentra incluido en el Catálogo de árboles monumentales de la Comunidad Valenciana.

El algarrobo accésit, Mas de Polpis, denominación del paraje y casa rural donde se cultiva, es un ejemplar centenario de la variedad ‘Negra’ formado por unas 6 ramas principales, algunas de las cuales están apoyadas por grandes puntales y, donde sin ellos, estas ramas se romperían o se caerían por algún fuerte viento. El perímetro de tronco a ≤ 1,3 m de altura del suelo es de 9,5 m, con un diámetro de copa de unos 20 m, y con una altura total del árbol de 14 m.

Este II concurso al mejor Algarrobo Monumental de España «pretende servir para poner en marcha medidas de protección, conservación y puesta en valor de estos árboles centenarios».

Finalmente, las Empresas Innovadoras de la Garrofa (EiG), tras el éxito de las dos ediciones celebradas, ya han convocado la tercera. Los interesados en participar podrán presentar sus ejemplares hasta el 30 de noviembre de 2023 (www.garrofa.org) y los galardones se entregarán en una gala en la localidad tarraconense de Altafulla el 11 de abril de 2024.

Joan Tous Martí, Coordinador Técnico de EiG (Empresas Innovadoras Garrofa).

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