Aceite de oliva

Túnez o Portugal han dado por el contrario un paso de gigante en poco tiempo

 

La entrada de aceite de oliva español envasado a los EE. UU. ha disminuido en 2020 un 80,9% respecto a los volúmenes registrados en el 2019, debido a los aranceles aplicados por el gobierno de este país según los datos de importaciones que ha publicado el departamento de Comercio americano, y recogidos por Cooperativas Agro-alimentarias de España.

Según esta última entidad, «el descenso es todavía más preocupante si tenemos en cuenta que la entrada en vigor de estos aranceles se produjo en octubre de 2019, y por tanto durante el último trimestre de ese año ya se vieron drásticamente reducidas las exportaciones de producto nacional».

El presidente del sector del Aceite de Oliva de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Rafael Sánchez de Puerta, ha señalado al respecto que «el aceite de oliva origen España que llega mensualmente envasado a EE. UU. no alcanza ni siquiera las 700 toneladas, cuando antes de la imposición de aranceles estos volúmenes eran unas 10 veces superiores. De hecho, nos tendríamos que remontar hasta principios de la década de los 90 para encontrarnos con unas cifras semejantes».

Por su parte, la administración americana ha indicado que los aceites de otros orígenes, como Túnez o Portugal, han dado por el contrario un paso de gigante en poco tiempo. Las importaciones de producto envasado originario de ambos países se han visto incrementadas en un 700% y 850%, respectivamente.

Rafael Sánchez de Puerta «a medida que pasan los meses nuestro protagonismo en EE. UU. se diluye».

En este sentido, Sánchez de Puerta, ha destacado que «a medida que pasan los meses nuestro protagonismo en EE. UU. se diluye. Los injustos aranceles a los que hacemos frente nos han sacado del mercado más importante fuera de la UE, tras haber realizado inversiones millonarias durante las últimas dos décadas».

Ante un conflicto aeronáutico «del que nunca debió formar parte el sector olivarero», Cooperativas Agro-alimentarias de España ha vuelto a hacer un llamamiento a las administraciones, tanto nacionales como comunitarias, para que intensifiquen sus negociaciones al más alto nivel con la administración americana, «de cara a poner fin a esta situación de una vez por todas».

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La huella de carbono es un indicador ambiental que cuantifica las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas a la atmósfera debido a la producción y comercialización de un producto. La agricultura es el único sector productivo con capacidad de capturar dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera (por la biomasa aérea, las raíces y el suelo); en especial las plantaciones arbóreas como el olivar por las dimensiones de su biomasa y su periodo de vida.

Todolivo, empresa pionera en el desarrollo sostenible del Olivar en Seto, ha promovido y financiado un estudio sobre el balance o la huella de carbono en el aceite de oliva, que le ha encargado al Grupo ‘Eco–efficient Cropping Systems’, de la Universidad de Córdoba (UCO), liderado por el catedrático de Agronomía, Luis López Bellido. En el mismo, en una plantación de Olivar en Seto de 21 ha de la variedad Arbequina, en la finca ‘El Cercado de San Luis’ (Córdoba), con 22 años de edad, una densidad de plantación de 1.975 árboles/ha y una producción media anual de aceite de 1.797 kg/ha, fue calculada la huella o balance de carbono generada por la producción de aceite. Para ello, fueron determinadas la captura de carbono realizada por la biomasa del olivar (parte aérea y raíces) y el suelo a 0–90 cm de profundidad (3.736 kg CO2/ha/año); las emisiones de dióxido de carbono (CO2eq) derivadas de todas las prácticas de cultivo (830 kg CO2/ha/año), y las emisiones de CO2eq generadas durante todo el proceso de elaboración y envasado del aceite (0,38 kg CO2eq/litro).

Todolivo ha indicado que la huella de carbono de la plantación registró un balance positivo de 1,24 kg CO2eq/litro de aceite (siendo la captura o secuestro de carbono de la plantación superior a las emisiones generadas por el manejo del cultivo y el proceso de elaboración del aceite), lo cual representa un secuestro medio de CO2 anual de la plantación de 46,7 toneladas de CO2.

www.todolivo.com

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La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio de la Junta de Extremadura ha efectuado el pago de las ayudas al almacenamiento privado del aceite de oliva al Consorcio Oleícola Extremeño. Ello permitirá almacenar 1.040 toneladas de aceite en Extremadura en el marco de las medidas implementadas por el Ejecutivo estatal para mitigar la situación del sector ante los bajos precios.

Desde la consejería han recordado que el pasado mes de enero la Comisión Europea abrió la posibilidad de solicitar ayudas al almacenamiento privado del aceite de oliva, ante la demanda efectuada por el Gobierno de España, dados los bajos precios que reciben los productores.

De este apoyo económico, el Consorcio Oleícola Extremeño, ubicado en Mérida, ha conseguido dos licitaciones por un importe total de 130.968 euros, cuyo ingreso ha abonado la Dirección General de la Política Agraria Común (PAC), con el objeto de recuperar precios de mercado.

La Junta de Extremadura ha valorado «muy positivamente» estas medidas «para la consecución de precios dignos» y ha resaltado que en el reciente acuerdo del Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE) se ha conseguido para la nueva PAC el mecanismo de autorregulación por parte del sector, lo que supone una mayor flexibilidad para desencadenar los procedimientos de regulación de mercados, pudiéndolo establecer el propio sector oleícola

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Se ha comprobado que el aceite obtenido de los frutos de los olivos silvestres de las islas Medas (archipiélago situado en las costas de Girona) tiene una calidad excelente, con unas características únicas desde el punto de vista sensorial, físico-químico y de estabilidad nutricional. Esta es una de las conclusiones del artículo publicado en abierto en la revista ‘Antioxidantes’, basado en un trabajo que revela que los parámetros de calidad de este aceite se encuentran dentro de los valores recomendados por el Consejo Oleícola Internacional (CIO).

Se trata de una primera aproximación a la caracterización de olivos silvestres albinos en Cataluña, y explora los recursos del hábitat natural de estas islas como una forma de enriquecimiento de la diversidad genética de los olivos y del patrimonio local.

El trabajo ha sido dirigido por la profesora Rosa M. Lamuela, de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). También han participado Antonia Ninot, investigadora del programa de Fruticultura del IRTA, especializada en olivicultura, y expertos del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología de la UB (IN2UB), el Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria de la UB (INSA-UB), y el Instituto de Investigación y Formación agraria y Pesquera (IFAPA). Asimismo, han tomado parte los Centros Científicos y Tecnológicos de la UB (CCiTUB).

 

La variedad silvestre del olivo cultivado
El olivo silvestre o acebuche (Olea europaea L. var sylvestris) es el ancestro del olivo cultivado (Olea europaea L. subsp. Europaea) desde la antigüedad para la obtención de aceite. Actualmente, el uso comercial del fruto de los olivos silvestres es minoritario, más allá de la elaboración puntual de aceites de gran calidad ecológica en la Península Ibérica.

Esto, a pesar de que las propiedades organolépticas del aceite de oliva procedente de los acebuches son similares a las de las variedades de olivos comerciales. «Esto se debe a que ambos aceites poseen concentraciones similares en oleocantal y oleaceïna, dos compuestos fenólicos responsables de percepciones como el picor y la amargura», han detallado las investigadoras Antonia Ninot (IRTA) y Anallely López-Yerena (INSA-UB).

Una de las razones principales era que, hasta ahora, no había mucha información disponible sobre el perfil fenólico de las aceitunas albinas silvestres. «Los frutos de acebuches se caracterizan por tener bajo contenido de aceite. Sin embargo, presentan características únicas como frutos albinos con un alto contenido en compuestos fenólicos que podrían ejercer un efecto dentro de los parámetros exigidos por la Unión Europea para tener una alegación de salud (protección de las partículas de lipoproteínas de baja densidad o LDL frente a la oxidación)», indica la profesora Lamuela.

En las islas Medas, los acebuches se han adaptado a crecer bajo unas condiciones marcadas por el clima mediterráneo y el entorno geológico (estrés hídrico, salinidad, etc). «En concreto, el perfil fenólico del aceite obtenido es superior al único descrito hasta ahora en un genotipo de olivos silvestres en Argelia. Por ello, probablemente nos encontramos ante unos genotipos que podrían ser utilizados para fines alimentarios y también en programas para la mejora del olivo tradicional», ha subrayado la profesora Rosa M. Lamuela.

 

Ampliar la diversidad vegetal
El sector del aceite de oliva se ha esforzado a optimizar el proceso de extracción del aceite de oliva con el fin de mantener un equilibrio entre el rendimiento económico y la calidad del aceite. Desde hace veinte años, la renovación ha favorecido el uso de algunas variedades, como la Picual y la Arbequina, que dominan los olivares en todo el país. Esta práctica excluye a muchas variedades locales, lo que conlleva un riesgo elevado de pérdida de diversidad vegetal.

En este escenario, los acebuches representan un ejemplo de resiliencia y adaptación a condiciones agronómicas adversas. Hoy en día, todavía se pueden encontrar bosques de olivos silvestres en el sur de España (Andalucía), además de formas silvestres genuinas dispersas en áreas de la Comunidad Valenciana y Cataluña.

«Las áreas protegidas, como las islas Medas, pueden ayudar a mantener la biodiversidad de las especies y de los alimentos como el aceite de oliva virgen. En el futuro, habrá que impulsar nuevos estudios para mejorar la conservación de los olivos silvestres, la selección de genotipos con otras características sensoriales mejor adaptados a determinadas condiciones ambientales, y el uso de material genético con fines de reproducción». Además, «este conocimiento nos ayudará a conocer mejor la historia de la domesticación vegetal del olivo para el cultivo», han concluido los investigadores Anna Vallverdú-Queralt y Julián Lozano-Castellón (UB-INSA-CIBERobn).

Este nuevo trabajo se enmarca en un programa sobre biodiversidad cultivada dirigido a evitar la pérdida alarmante de la diversidad genética y potenciar el uso de cultivos locales. En este marco, las actividades en curso van dirigidas a la prospección y recolección de poblaciones de acebuche en nuestro país, con el fin de evaluar su variabilidad genética y estudiar la aplicación potencial en futuros programas de mejora del olivo. www.irta.es, www.ub.edu

 

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La consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, ha presentado en Jaén el primer aforo de producción del olivar de almazara de la campaña 2020/21, que prevé más de 6,5 millones de toneladas de aceituna para molturar y 1,3 millones de toneladas de aceite de oliva. Esta cantidad supone, según ha apuntado Crespo, «un 50,2% más que la pasada campaña, teniendo en cuenta que la anterior fue media-baja, y un 22,5% más que la media de las últimas cinco campañas». La consejera ha dicho que «son estimaciones de producción y que la evolución de la climatología en los próximos meses puede variar el aforo».

En su intervención, la responsable de Agricultura ha agradecido a los empresarios agrícolas y a los temporeros la disposición que han mostrado para «cumplir con las medidas de seguridad y extremar las precauciones» con el fin de evitar, en lo posible, la propagación de la Covid–19.

Por otro lado, Carmen Crespo ha lamentado que «se cumplirá un año de la imposición de los aranceles de Estados Unidos al aceite de oliva, algo que ya venía soportando la aceituna de mesa» y que, en este período, «nuestros agricultores han visto cómo sus exportaciones, especialmente las de aceite de oliva envasado, se resentían seriamente». La consejera ha comentado que «ahora se abre una nueva oportunidad» para acabar con estos impuestos, ya que la Organización Mundial de Comercio (OMC) ha autorizado a la Unión Europea a aplicar sanciones arancelarias a EE. UU. por unos 4.000 millones de dólares como resultado de las ayudas concedidas a Boeing.

En relación a las cotizaciones del aceite de oliva, la consejera ha valorado que en las últimas semanas se está apreciando «una ligera recuperación que agradece sobre manera un sector tan castigado que ha resistido a esta crisis de precios con mucho sacrificio». Crespo ha recordado que entre las «más que justificadas» reivindicaciones que la Junta de Andalucía ha estado trasladando «a esferas superiores» se encuentran la solicitud del almacenamiento y la actualización de los umbrales de referencia. Además, se ha referido a la necesidad de modificar la ley de cadena alimentaria para aumentar su efectividad a la hora de garantizar «un precio justo al agricultor por su producto y por su trabajo».

 

Consumo, promoción y aforo por provincias
En su discurso, la consejera de Agricultura ha señalado que el consumo de aceite de oliva «rompe la tendencia descendente de los últimos años» superando en 2019 las 355.800 toneladas en España (63.955 t en Andalucía) y, en cuanto al aceite de oliva virgen extra se ha elevado su consumo un 13,1% a nivel nacional y un 11,4% en Andalucía respecto a 2018. «Por tanto, tenemos margen para seguir creciendo», ha resaltado. En este sentido, Crespo ha anunciado que «en breve se pondrá en marcha una campaña para promocionar el consumo de aceite de oliva», para destacar «el carácter saludable de este oro líquido y dar voz a los profesionales sanitarios, que serán los encargados de constatar a nivel internacional las ventajas de consumir habitualmente este alimento».

Por provincias, Jaén concentra el mayor volumen de aceituna y aceite, ya que, según las previsiones, en 2020/21 alcanzará los 3 millones de aceitunas para almazara y las 670.000 toneladas de aceite de oliva, lo que supone, respectivamente, el 47% y 49,7% de los registros que se esperan a nivel regional. Asimismo, en Córdoba se espera una producción de 1,6 millones de t de estas aceitunas y de 317.000 t de aceite; en Sevilla, de 750.000 t de aceitunas y 135.000 t de aceite; en Granada, de 553.000 toneladas de aceituna para moltura y 125.000 t de aceite de oliva; y en Málaga, 372.300 t de aceitunas y 72.000 t de aceite. Cierran el listado, Almería, con una estimación de 67.200 toneladas de aceitunas dirigidas a almazara y 12.100 t de aceite de oliva; Cádiz, con 54.500 t de aceitunas y 9.700 t de aceite; y Huelva, donde la previsión es de 37.200 toneladas de aceituna para molturar y 7.400 t de aceite de oliva.

En cuanto al aceite de oliva ecológico, las estimaciones de la Junta apuntan a una producción de unas 24.500 t para 2020-2021 repartidas entre las ocho provincias. En este caso, Córdoba reúne el mayor volumen (casi 12.000 toneladas) al concentrar casi el 50% del total de la producción regional. Le siguen, Sevilla (4.160 t) y Jaén (3.200 t). 

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Las ventas de aceite de oliva de las empresas envasadoras españolas aumentaron un 8,59% durante el primer semestre de 2020 en comparación con el mismo período del año anterior, hasta los 173,4 millones de litros.

Así se desprende de los datos difundidos recientemente por la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (ANIERAC), que reflejan un incremento especialmente significativo en la categoría virgen extra, en contraste con la caída del aceite de oliva virgen.

El capítulo de subidas estuvo liderado precisamente por el virgen extra, con 75 millones de litros (+21,1%); el intenso, con 26,1 millones de litros (+5,54%) y el suave, con 61,1 millones de litros (+2,86%). Por el contrario, bajaron las ventas de aceite de oliva virgen, con 11,1 millones de litros (–17,95%).

Si a estas cantidades se suman el resto de productos procedentes de semillas o de girasol, la venta total de aceites entre enero y junio alcanzó los 329,8 millones de litros, un 3,75% menos que hace un año. Las ventas de aceite de girasol en el primer semestre se situaron en 135 millones de litros, lo que equivale un descenso del 11,68%.

Solo en junio, la comercialización de aceite de los miembros de ANIERAC bajó un 8,4% en tasa interanual, hasta los 51 millones de litros; en el caso de la categoría de aceite de oliva, disminuyeron un 8,2%.

Según ANIERAC, en lo que va de campaña –es decir, de octubre de 2019 a junio de 2020– las ventas de aceite de oliva acumulan un incremento del 4,23%, hasta los 254,9 millones de litros.

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Ante la intención del Gobierno Británico de imponer aranceles a productos agroalimentarios europeos por la falta de un acuerdo comercial, Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha mostrado su preocupación y ha urgido al Gobierno español a que presione a la Unión Europea (UE) «para que firme un acuerdo preferencial a fin de evitar dichos aranceles».

La organización agraria, que en diversas ocasiones ha pedido que se mida bien el impacto del Brexit en la agroalimentación, ha criticado la intención del Reino Unido que se sumaría a los aranceles ya impuestos en otros lugares, como Estados Unidos, o a otro tipo de prácticas de no reciprocidad y acuerdos que debilitan las producciones europeas frente a terceros países.

Unión de Uniones ha resaltado que el comercio agroalimentario con Reino Unido, con un saldo positivo de más de 2.900 millones de euros a favor de España, «resulta clave» para el sector agrario estatal ya que representa el 8% del total exportado a nivel agroalimentario, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Por productos, los frutos rojos, kiwi y caqui (8%), vino (8%), cítricos (7%) y hortalizas (6%) y aceite de oliva (4%) son los más exportados al país británico y los aranceles previstos podrían suponer un duro golpe para sus productores.

En este sentido y de acuerdo con los datos manejados por el Gobierno del Reino Unido, los aranceles a estos productos podrían llegar a alcanzar un 16% en el caso de las mandarinas o las clementinas, de 3,2 % a 10 % en las naranjas, hasta un 6 % en limones, un 12,8% en frutos rojos, 32 €/hl en vino o entre 122,6 o 124,5 €/100 kg en aceite de oliva, cifras que podrían variar en los próximos días.

 

Acuerdos con terceros países
Reino Unido ya ha firmado acuerdos preferenciales con aranceles cero con terceros países.

Así, ya lo habría hecho con Sudáfrica –0 % en naranjas e híbridos–, con Marruecos –0 % en clementinas– y lo mismo con Turquía, mientras que con Egipto lo estaría negociando todavía.

«Nos dañan doblemente», han indicado desde la organización agraria, para subrayar que «por un lado con la imposición de los aranceles y, por otro, por facilitar las condiciones a países terceros con los que, ya en circunstancias normales, es difícil competir».

Por todo ello, Unión de Uniones ha reclamado al Gobierno español que presione a la UE para que firme un acuerdo comercial preferencial con Reino Unido lo antes posible, y en caso de no ser así, que sea el propio Estado el que lo firme directamente «para proteger a los productores estatales frente a la imposición de estos aranceles».

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La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha informado que ha tenido acceso a documentación de compra-venta de aceite de oliva «en la que se evidencia claramente cómo las principales industrias compradoras están coaccionando a las cooperativas de aceite de oliva para que vendan por debajo de costes». Así, «los compradores están imponiendo cláusulas de manera abusiva, en las que obligan a reconocer costes de producción falsos, un 25% por debajo del coste oficial (2,70€/kg), reconocidos por el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para el aceite de oliva virgen extra».

El responsable del sector del olivar de COAG, Juan Luis Ávila, se ha mostrado muy crítico con esta situación, y al respecto ha manifestado que «esto tiene un nombre. Son prácticas mafiosas para intentar sortear la reforma de la Ley de mejora de la Cadena Alimentaria que obliga a pagar por encima de costes a los agricultores. En muchos casos las cooperativas se ven obligadas a pasar por el aro por el miedo a perder la venta y no dar salida a la producción de aceite almacenada, en un sector en el que son muy pocos los que concentran el grueso de la comercialización». Para añadir que «en medio de una crisis de precios en la que se ve sumida el sector desde hace casi dos años y con miles de olivareros abocados a la bancarrota, este tipo de prácticas no solo son ilegales, sancionables y perseguibles sino que muestran la inmoralidad y especulación con la que juegan ciertas industrias».

COAG ha anunciado que trasladará toda la información disponible a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) para que, si se estima procedente, «se inicien las denuncias correspondientes». Al mismo tiempo, ha pedido a la directora de la misma que se active de forma urgente una campaña de inspección y verificación de contratos en coordinación con el Ministerio de Agricultura y los organismos competentes de las Comunidades Autónomas. Se debe verificar que «en los contratos de compra-venta de aceites de oliva se cumple el artículo 12 de la Ley para evitar la destrucción de valor en la cadena, es decir, que el precio que se pague sea igual o superior al coste de producción en el sector oleícola».

Desde la organización agraria se ha recordado que, si hay coacción para vender bajo costes o incluir cláusulas abusivas en los contratos, «la sanción recaería para los compradores de aceite, no sobre el presidente de la cooperativa o la junta rectora de la misma. En todo caso se deberían aportar pruebas de los hechos». Por todo ello, COAG se pone a disposición de olivareros y cooperativas para cursar todo tipo de denuncias ante la AICA, «manteniendo el anonimato de las partes implicadas». Además, en la web corporativa, está habilitado un buzón de denuncias de sobre incumplimientos de la Ley de Cadena Alimentaria.

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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha anunciado un paquete de 10 medidas para trabajar ya, de cara a la próxima campaña 2020/2021, para asegurar la viabilidad y el futuro del aceite de oliva español. Cabe señalar que se trata de un sector sumido en un desajuste estructural entre la oferta y la demanda, que ha llevado a una crisis de precios y una pérdida de rentabilidad, de la que el olivar tradicional es el más afectado.

El ministro ha indicado en una rueda de prensa para hacer balance de las reuniones mantenidas con el conjunto del sector oleícola, que, dada su situación crítica y la urgencia de las medidas a tomar, está dispuesto a asumir el liderazgo «de una apuesta optimista por el futuro del sector». En la ronda de contactos han participado las organizaciones profesionales agrarias (Asaja, COAG y UPA), Cooperativas Agro–alimentarias, Organización Interprofesional del Aceite de Oliva, sector industrial, Sectorial Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Denominación de Origen, así como el sector de la aceituna de mesa (Asemesa e Interaceituna).

Planas ha apelado al compromiso del conjunto del sector y ha asegurado que el gobierno «es sensible a la crítica situación por la que atraviesa la olivicultura española». Asimismo, «el mercado funciona mejor si cada uno hace lo que debe y asume su responsabilidad».

El ministro ha estructurado las medidas, que son necesarios llevar a cabo a corto plazo, en tres grandes bloques: regulación de la oferta; calidad, trazabilidad y etiquetado, y promoción.

A medio y largo plazo, se encuadran todas aquellas medidas que se podrán implantar en el marco de la Política Agraria Común (PAC).

Medidas propuestas:

Sistema de autorregulación voluntaria de la producción para las cooperativas (que suponen el 67% de la producción de aceite de oliva) para inmovilizar hasta el 10% de su producción cuando las disponibilidades para una campaña sean muy elevadas que redundaría en estabilidad de precios.

– Norma de calidad para fomentar la cosecha temprana. Práctica que influye en una menor producción, pero de mayor calidad.

– Norma de comercialización para regular la producción de aceite de oliva (prestaciones en forma de producto elaborado). De esta forma se podría inmovilizar parte del aceite de oliva producido durante un período de tiempo determinado.

– Nueva norma de etiquetado para el aceite de oliva, que diferencie el virgen extra obtenido a través de sistemas de producción ligados al olivar tradicional, de gran valor social y medioambiental.

– Nueva norma de calidad para el aceite de oliva. Real decreto que ya está en tramitación y cuyo objetivo es mejorar la calidad y trazabilidad del aceite de oliva y reforzar su control.

– Promoción. Aumentar la dotación presupuestaria para realizar más campañas sobre todo en la UE y en mercados terceros para difundir el aceite de oliva, producto muy saludable y emblema de la Dieta Mediterránea.

– Apoyar las externalidades positivas del olivar tradicional a través de la ayuda básica a la renta de la nueva PAC y mediante los ecoesquemas aplicables a los cultivos leñosos.

– Desarrollar un programa específico de apoyo al sector del aceite de oliva en la futura PAC. Dotado con fondos del primer pilar y con medidas, similares a las del sector del vino, con capacidad de regular la oferta, así como para incentivar la calidad y la promoción.

– Incrementar la superficie de olivar ecológico en 2030 en el marco de la nueva PAC con incentivos que permitan, al menos, triplicar la superficie de olivar ecológico en el horizonte 2030.

– Apoyar la reestructuración del olivar tradicional para reducir los costes de producción. Estas explotaciones están muy atomizadas y dispersas. A través de los fondos del desarrollo rural se puede incentivar cambios estructurales que pongan en valor su producción y aminoren sus costes. 

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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha realizado diversas reuniones por videoconferencia con representantes del sector oleícola español con los que ha coincidido en la necesidad de adoptar medidas a corto plazo para afrontar la crisis que padece.

Así, en la reunión celebrada el 2 de junio con la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva se indicó que entre las medidas a adoptar habría la clara apuesta por la calidad del producto, y que estas favorezcan una recuperación de los precios y dotar de estabilidad al mercado del aceite de oliva.

Estas medidas ya se habían planteado el 1 de junio en las reuniones que el ministro llevo a cabo por un lado con Cooperativas Agro–alimentarias de España y por otro con ASAJA, COAG y UPA. Asimismo, el titular de Agricultura del Gobierno central tiene previsto reunirse también con el sector industrial, la Sectorial Nacional del Aceite de Oliva Virgen con Denominación de Origen y con el sector de la aceituna de mesa.

Cabe señalar que, por ejemplo, el ministerio y las cooperativas oleícolas, que representan el 67% de la producción de aceite de oliva de nuestro país, empezaron ya el pasado año a trabajar en una medida de autorregulación voluntaria, de carácter permanente, para adecuar la oferta a la demanda y evitar así la volatilidad de los precios.

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