Nuevos recubrimientos comestibles para prolongar la vida postcosecha de las granadas

La granada, cuyo consumo se ha incrementado en los últimos años por sus beneficios para la salud, presenta distintos problemas, entre los cuales las pérdidas de calidad del fruto que se producen tras la recolección y que limitan su potencial de almacenamiento. En este sentido, existe un gran interés por parte del sector en el desarrollo de nuevas tecnologías para el control de la pérdida de peso, los daños por frío y las podredumbres de postcosecha, que son los principales factores limitantes de la conservación frigorífica del fruto.

Por este motivo, el Centro de Tecnología Poscosecha del IVIA ha realizado un estudio liderado por el profesor Lluís Palou y la Dra. María Bernardita Pérez-Gago con el objetivo de prolongar el almacenamiento de las granadas ‘Mollar de Elche'. La investigación se ha centrado en la evaluación de nuevos recubrimientos comestibles compuestos formulados con hidroxipropil metilcelulosa (HPMC), tres lípidos diferentes (cera de abeja, cera de carnaúba y monoestearato de glicerina) y dos aditivos alimentarios antimicrobianos distintos (bicarbonato potásico y benzoato sódico) para controlar la pérdida de peso y la incidencia de podredumbres causadas por hongos durante el almacenamiento de las granadas. Posteriormente, también se ensayaron durante una conservación frigorífica de hasta 4 meses a 5 ºC y 90% HR los recubrimientos comestibles antifúngicos seleccionados solos o en combinación con plásticos comerciales de envasado en atmósfera modificada (MAP).

El IVIA ha indicado que los resultados «demuestran que los recubrimientos comestibles a base de HPMC-cera de abeja formulados con benzoato sódico tienen potencial para reducir las enfermedades de postcosecha de la granada y pueden proporcionar una alternativa no contaminante al uso de fungicidas sintéticos». Por otro lado, las tecnologías MAP se han confirmado como un medio eficaz para preservar la calidad del fruto durante la conservación frigorífica prolongada, previniendo la deshidratación de la fruta y el pardeamiento de la corteza y reduciendo la podredumbre por hongos. La aplicación combinada del recubrimiento comestible y el plástico MAP «fue el tratamiento más prometedor al reducir la pérdida de peso y el deterioro sin afectar negativamente a la calidad fisicoquímica y sensorial de la fruta».

Esta actuación/proyecto de investigación está cofinanciado por la Unión Europea a través del Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER de la Comunitat Valenciana 2014-2020.

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