Iñaki Hormaza, jefe del Departamento de Fruticultura Subtropical y Mediterránea del IHSM La Mayora

Entrevista
Iñaki Hormaza, jefe del Departamento de Fruticultura Subtropical y Mediterránea del IHSM La Mayora

‘El cambio climático es una amenaza para cualquier cultivo’

La Estación Experimental la Mayora, sede en la localidad de Algarrobo (Málaga) del actual Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora (IHSM–CSIC–UMA), ha cumplido 60 años. Uno de los grandes hitos de este centro investigador ha sido la introducción e implantación de frutales subtropicales, entre los que destacan el mango y el aguacate. Aprovechamos esta efeméride para conversar con Iñaki Hormaza, quién ha repasado la evolución de las investigaciones realizadas en este campo y cómo se presenta el futuro.

 

¿Desde cuándo y por qué investigan en cultivos tropicales?

El IHSM La Mayora se fundó en los años 1960, inicialmente enfocado en el cultivo del fresón, pero ya a partir de los años setenta se comenzó a investigar en frutales tropicales. Inicialmente, en el aguacate ya que las condiciones climáticas de la costa mediterránea andaluza son similares a las de la costa de California donde era un cultivo ya importante en aquellos años. En España, el aguacate se conocía tanto en Canarias como en algunos lugares de la costa mediterránea, pero no había plantaciones comerciales de importancia. El desarrollo del cultivo fue de la mano de las investigaciones y de la introducción de variedades fundamentalmente procedentes de California que se llevaron a cabo en La Mayora. Posteriormente, estas investigaciones se extendieron a otros frutales tropicales como el chirimoyo o el mango.

¿Cuáles son las investigaciones más importantes que han realizado en este campo?

Los trabajos iniciales consistieron en estudiar la adaptación de diferentes cultivos frutales tropicales a las condiciones climáticas de la costa mediterránea andaluza. A partir de ahí se pudieron seleccionar las especies y variedades mejor adaptadas y se realizaron avances significativos en las técnicas de manejo agronómico (nutrición, riego, poda, control de plagas y enfermedades, etc.) más adecuadas.

Y, en la actualidad, ¿qué están investigando?

Una vez establecidas las técnicas de cultivo más adecuadas, el siguiente paso fue profundizar en los principales limitantes que presentan estos cultivos a nivel productivo empleando los últimos avances a nivel científico. Hay que tener en cuenta que, aunque son cultivos que se adaptan a las condiciones climáticas mediterráneas, presentan limitantes en estas condiciones, fundamentalmente debido a las bajas temperaturas durante algunos meses del año. Por ello, en los últimos años en estos cultivos hemos desarrollado herramientas de estudios genómicos que permiten acelerar el proceso de desarrollo de nuevas variedades y portainjertos, hemos analizado en detalle los limitantes a nivel reproductivo que limitan la productividad (el que haya producción de fruta depende de lo que ocurre durante la floración), estamos trabajando en optimizar el uso del agua así como en el desarrollo de variedades y portainjertos mejor adaptados a nuestras condiciones climáticas, o en llevar a cabo un control biológico de las principales plagas y enfermedades. Una buena parte de nuestra investigación se lleva a cabo en colaboración con países en los que estos cultivos son importantes, muchos de ellos países en vías de desarrollo.

¿Son cultivos que se adaptan bien al cambio climático?

El cambio climático es una amenaza para cualquier cultivo puesto que la velocidad del cambio es superior a la velocidad de adaptación de las especies a las nuevas condiciones. Aunque podría pensarse que un calentamiento global podría ser beneficioso para el cultivo de frutales tropicales en regiones templadas, hay que tener en cuenta que el cambio climático lo que produce es un mayor número y una mayor intensidad de episodios climáticos extremos y los cultivos tropicales generalmente no están adaptados a episodios de altas o bajas temperaturas extremas; más bien, al contrario, están adaptados a condiciones climáticas bastante estables.
Por otra parte, las previsiones de cambio climático en la cuenca mediterránea apuntan hacia una menor disponibilidad de agua por lo que la supervivencia de estos cultivos en nuestras condiciones pasa por seguir optimizando el uso del agua y por la búsqueda de fuentes de agua adicionales para riego. Una opción son las aguas procedentes de depuradoras siempre que se realice una depuración de muy alta calidad para evitar la acumulación en el suelo y en los árboles de contaminantes ocultos que pueden estar presentes en las aguas depuradas. Otra opción interesante en zonas costeras, que es donde se cultivan frutales tropicales en España, es la utilización de agua desalada a partir de agua de mar idealmente asociada a la utilización de energías renovables para suministrar el aporte energético necesario para la desalación.

Podría hablarnos del Banco de Germoplasma de Subtropicales. ¿Qué características tiene y de qué variedades disponen?

Tenemos colecciones de germoplasma de diferentes frutales tropicales que son únicas en la Europa continental y muy relevantes a nivel mundial. La más importante es la colección de chirimoyos con más de 300 accesiones diferentes que representan gran parte de la diversidad existente de la especie. En aguacate conservamos más de 100 accesiones, en mango más de 80 y, también, tenemos colecciones de otros cultivos frutales tropicales, como el litchi (25 variedades), la carambola (15 variedades) y de otras especies. Estas colecciones son fundamentales para estudiar y conservar la diversidad genética de estas especies y son un reservorio de genes de interés para poder desarrollar nuevas variedades y portainjertos en el futuro.

¿Tienen datos y cifras del cultivo del aguacate y mango en nuestro país?

El cultivo del aguacate está en expansión en diferentes regiones, principalmente en las provincias de Cádiz y Huelva y en la Comunidad Valenciana. Podemos estimar unas 18.000 ha en España, de las cuales más de 13.000 ha se encuentran en Andalucía, más de 3.000 en la Comunidad Valenciana y unas 2.000 ha en Canarias. En el mango, donde las costas de Málaga y Granada son un caso único puesto que suponen la región más alejada del Ecuador en todo el mundo en la que se cultiva a nivel comercial, la producción ronda las 5.000 ha concentradas en estas dos provincias.

¿Cómo ve el futuro de estos cultivos tropicales?

Junto con regiones muy concretas (algunas zonas del sur de Portugal, Sicilia o Creta), las zonas costeras del sur y este de España y las islas Canarias son prácticamente el único lugar de Europa en las que se pueden producir a nivel comercial frutales tropicales. El futuro pasa por diversificar tanto en especies como en variedades dentro de cada especie. Así, actualmente, la producción de estos frutales está concentrada en el aguacate y, en menor medida, en mango. Pero en el caso del aguacate, la producción está centrada en una única variedad (‘Hass’), que se produce en España durante unos 6 meses (de noviembre a abril) y el resto del año se importa de otros países para el consumo interno y la reexportación. Con la utilización de las variedades adecuadas (4 o 5) es posible producir aguacate en España durante los 12 meses del año. El futuro pasa por potenciar esa diversificación poniendo en valor en el mercado europeo la producción de una fruta exótica producida a nivel local con una mínima huella de carbono de transporte comparada con la importación de otros países y con una mínima aplicación de productos fitosanitarios al ser cultivos libres de las principales plagas y enfermedades presentes en otras zonas. 

Isidre Font.

Publicado en Revista de Fruticultura nº83

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