ICL pone en marcha dos proyectos para evaluar los beneficios de Polysulphate en olivo convencional y ecológico

Para conmemorar el vigésimo aniversario de Expoliva, el certamen jiennense ha organizado diversas mesas redondas, conferencias y webinars. ICL ha querido estar presente participando en la mesa redonda ‘Innovación y estado actual en el ámbito de los tratamientos del olivo’, en la que Francisco Morell, Agronomy Europe Lead de la compañía, ha repasado los aspectos de las propuestas de la empresa para mejorar la fertilidad del suelo, y mejorar la sostenibilidad del cultivo del olivar. En este sentido, considera que la innovación en la fertilización del olivo «es necesaria para poder adaptarse a los nuevos esquemas de producción, como son la producción ecológica o los sistemas de producción integrada, y poder optimizar el uso de los recursos y la rentabilidad del olivar, así como la conservación del entorno natural y reducir la huella de carbono para la producción de aceite».

A la hora de establecer estrategias de fertilización desde ICL proponen el uso de Polysulphate como fuente de potasio y como aporte de macroelementos secundarios. Es un fertilizante natural, para olivo convencional y ecológico, que aporta potasio, magnesio, calcio, y azufre en forma de sulfato. Polysulphate es un abono que tan solo lleva en el mercado cinco años, lo que para un fertilizante es poco tiempo, y con el fin de evaluar su uso en la fertilización del olivar, la compañía ha puesto en marcha desde principio de 2021 dos ensayos a largo plazo, para evaluar la respuesta del cultivo y del suelo al aporte de este producto.

Ensayos en Cáceres y Jaén

El primer ensayo es en olivo ecológico, en Madrigalejos (Cáceres), con el soporte técnico del CICYTEX. Se trata de un olivo intensivo, en conversión a ecológico, con una plantación de 14 años de la variedad ‘Arbequina’ y nivel de producción entre 7-8 mil kilos de oliva/ha, 1.200 y 1.500 kilos de aceite por hectárea. En este ensayo se va a evaluar el encaje de Polysulphate en el caso de conversión de olivar convencional a ecológico con tres objetivos: mantener el nivel de producción; pasar de una proporción de 20-80 del aporte de fertilizantes entre sólido-fertirriego, a 80% del aporte en sólido y el 20% con el riego; y mejorar la fertilidad del suelo.

El segundo ensayo, en olivo convencional, en la localidad de Baeza (Jaén), se ha establecido en colaboración con el International Potash Institute (organismo internacional con el que colabora ICL) y con la coordinación técnica y científica de Juan Vilar y Asociados. Es una plantación de 40 años de edad, de la variedad ‘Picual’, con un nivel de producción en torno a los 20.000-25.000 kg/ha de oliva, y 6.000 kilos de aceite por hectárea. Se está evaluando el uso de Polysulphate, dentro del plan de fertilización, así como aportes foliares de potasio, y se está haciendo un seguimiento en detalle de la respuesta del cultivo.

La empresa ha explicado que estos dos ensayos forman parte de estudios que se llevarán a cabo durante al menos los próximos tres años, evaluando también el impacto ambiental de cada estrategia y la huella de Carbono de la producción de 1 litro de aceite con Polysulphate. En este sentido, con este producto se tiene un buen punto de partida, ya que la huella de Carbono de su producción son solo 34 gr de CO2e por un 1 kg de Polysulphate.

ICL ha señalado que estos ensayos demuestran su apuesta por la innovación continua en olivar, «un cultivo donde aporta un catálogo de soluciones eficientes y de última generación para mejorar el manejo de la fertilización del olivo». Así, además de Polysulphate, cuenta con fertilizantes de liberación controlada de la gama Agroblen, desarrollados para poder incorporarse en el hoyo de plantación, y aportar los nutrientes necesarios para los primeros meses, mejorando el establecimiento de una plantación nueva, a las condiciones de campo, y Agromaster, para un suministro de nutrientes seguro y optimizado durante varios meses. Por otro lado, están los fertilizantes foliares de la gama Agroleaf, con diferentes equilibrios de nutrientes para cada fase del ciclo del cultivo. Finalmente, ofrece una gama de fertilizantes sólidos y de solubles y líquidos para fertirrigación, para olivar convencional y ecológico.

Morell ha terminado su ponencia destacando que «necesitamos innovar para adaptarnos a los nuevos esquemas de producción, como la ecológica, y mejorar la eficiencia en el uso que hacemos de los recursos para mejorar la rentabilidad del olivar, y la conservación del entorno rural y natural. Lograr reducir la huella de carbono y mejorar la sostenibilidad de la producción de aceite de oliva son objetivos fundamentales. Y en este contexto, esta es la propuesta de productos y tecnologías innovadoras que ofrece ICL para conseguirlo».

www.icl-sf.es

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