COAG y Unión de Uniones, muy críticas con el acuerdo de los aranceles de la UE con EE. UU.

COAG y Unión de Uniones se han mostrado muy críticas con el acuerdo alcanzado el pasado 21 de agosto entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE. UU.), que establece un arancel del 15% sobre las exportaciones agrarias europeas, lo que «supone una cesión unilateral a los intereses estadounidenses que deja al sector agrario español y europeo en clara desventaja».

Miguel Padilla, secretario general de COAG, ha manifestado que este acuerdo «legitima una competencia desleal intolerable». Esta organización ha añadido que «estamos ante un acuerdo totalmente desequilibrado que ni siquiera contempla el prometido ‘zero to zero’ en productos agrícolas. Una vez más, Bruselas sacrifica al campo europeo en aras de intereses industriales, militares y geopolíticos. Es inquietante y lamentable la pasividad de la UE respecto al campo. No sabemos si el plan B de Von der Leyen será alimentarnos con microchips de Silicon Valley».

Además, COAG ha alertado que el citado acuerdo coloca a los productores europeos en peor posición frente a competidores como Australia o Argentina, cuyos productos acceden al mercado estadounidense con barreras más bajas. Además, la apertura indiscriminada a importaciones desde EE. UU. «no garantiza condiciones equivalentes en materia de sostenibilidad, calidad y seguridad alimentaria».

Ante la situación generada, esta organización agraria ha solicitado al gobierno español que rechace los términos del acuerdo, realice una evaluación de impacto urgente, proteja los estándares de los productores locales y de prioridad agrícola en la política comercial.

Por su parte, Unión de Uniones considera que el acuerdo facilitará la entrada en el mercado europeo de una amplia variedad de productos agroalimentarios estadounidenses como frutos secos, lácteos, frutas y hortalizas o carne de cerdo. Esto supondrá «una mayor competencia para las producciones nacionales particularmente en el caso de los frutos secos y sobre todo la almendra, de la que España es ya el mayor importador europeo, con prácticamente un tercio de la almendra que la UE compra a los Estados Unidos». 

Asimismo, ha explicado que sectores estratégicos como el vino y el aceite de oliva, pilares de la exportación agroalimentaria española, «asumen el arancel del 15%, sin que se les otorgue ningún alivio. Para España, el impacto es considerable para ambos sectores. En el caso del vino, el pacto amenaza con cortar la notable expansión (del orden del 30%) que el año pasado experimentaron las exportaciones españolas hacia Estados Unidos». En cuanto al aceite, «no puede perderse de vista que esta producción representa cerca del 30% de las exportaciones agrícolas españolas hacia EE. UU. y que el arancel impuesto puede suponer un freno importante en ese mercado. Ello dependerá también del acuerdo arancelario al que Estados Unidos llegue también con otros países productores de aceite de oliva». 

En la línea de COAG, para Unión de Uniones el acuerdo «no es bilateralmente equilibrado. La Comisión Europea no ha conseguido incluir ningún producto agrario europeo en la lista de solo NMF (arancel cero o casi cero), cuando algunos de ellos, como el propio aceite, no compiten significativamente con el sector agrícola americano».

Esta organización se pregunta dónde deja este acuerdo las palabras de la Comisión Europea en su ‘Visión para la agricultura y la alimentación’ en la que afirmaba que la UE garantizará […] que el sector agroalimentario europeo no se encuentre en una situación de desventaja competitiva sin la correspondiente reciprocidad. «Si esto es lo que piensa hacer la Comisión para hacer un sector más atractivo, las generaciones futuras europeas se pueden ir despidiendo de su patrimonio agrario», ha concluido.

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