AVA–ASAJA anima a los consumidores a apostar por la algarroba local

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA–ASAJA) ha hecho un llamamiento a los consumidores para que apuesten por los productos elaborados con la algarroba cultivada en la Comunidad Valenciana y España, cuya campaña de recolección se inició a mediados de agosto en las principales zonas productoras. La asociación prevé «una recuperación parcial de la producción tras varios ejercicios castigados por la sequía, que mermó la cosecha a la mitad de su potencial productivo». Sin embargo, «diversos temporales de pedrisco registrados en primavera y verano han causado daños puntuales en comarcas de Valencia y Castellón, reduciendo las expectativas en parcelas afectadas».

El responsable de la sectorial de frutos secos de AVA–ASAJA, José Antonio Ruiz, que tiene algarrobos en Cheste, ha resaltado que se trata de «un fruto tradicional y adaptado al clima mediterráneo, respetuoso con el medio ambiente, de gran valor nutricional y una creciente demanda en la industria alimentaria. Su producción, comercialización y consumo representa una oportunidad para mejorar la salud, impulsar la economía rural y generar beneficios ambientales como frenar la erosión y prevenir incendios forestales».

La algarroba se ha convertido en una materia prima cada vez más valorada por sus propiedades saludables, su sostenibilidad medioambiental y su versatilidad culinaria. Además de su empleo en la agricultura y la cocina tradicional, es la base de nuevos productos elaborados tales como harina para repostería, tabletas y bombones sin cafeína, bebidas vegetales, siropes y mermeladas, helados, cremas untables, infusiones y snacks saludables. 

Gracias a estas aplicaciones comerciales, los precios en origen llegaron a superar los 2 €/kg, pero desde hace dos años la cotización media se ha ido desplomando hasta los 0,40 €/kg, «una cifra que en muchos casos no permite cubrir ni siquiera los costes de producción». Por ello, AVA–ASAJA anima a los consumidores «a seguir apuntalando la demanda del producto local y, con ella, contribuir a elevar los precios que reciben los agricultores». 

«El sector de la algarroba se enfrenta a retos como la competencia desleal de importaciones procedentes de países terceros a bajo precio e, incluso, la sustitución del garrofín por otros productos foráneos menos saludables y sostenibles, así como por la falta de relevo generacional y las dificultades derivadas del cambio climático. De ahí que el compromiso de los consumidores y de la distribución sea clave para asegurar el futuro de este cultivo en tierras valencianas», ha concluido Ruiz.

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