Roberto García, director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar

Entrevista
Roberto García, Director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar

‘Siempre hemos creído que la mejor forma de consolidar el sector es innovando’

La relación entre Cajamar y el sector agroalimentario viene de lejos. Además, de todo lo relacionado con financiación y servicios agrarios, disponen en Almería de una Estación Experimental, que está considerada como un centro tecnológico de referencia en agricultura intensiva mediterránea. Roberto García, director de Innovación Agroalimentaria de la entidad financiera, nos pone al día de los diversos temas en los que están trabajando y nos da una visión de cómo está el sector y hacia dónde va la producción frutícola y el consumo de fruta.

 

¿Qué investigaciones relacionadas con el sector frutícola están llevando a cabo en estos momentos?
Para Cajamar, la investigación siempre ha sido un factor clave de competitividad. Siempre hemos creído que la mejor forma de consolidar el sector agroalimentario, en general, y frutícola, en particular, es innovando, es invirtiendo continuamente en nuevas tecnologías, en nuevas variedades, en nuevas prácticas culturales, que nos hagan ser cada vez más eficientes y estar más adaptados a lo que demanda el mercado.
En nuestra Estación Experimental empezamos a trabajar en el año 1975, es decir que llevamos más de 40 años ayudando al desarrollo tecnológico del sector agroalimentario, lo que nos permite estar muy en contacto con las últimas novedades. En el caso del sector frutícola, varias son las líneas estratégicas de cara al futuro. En primer lugar, el agua porque la fruticultura es una producción de regadío, donde el factor crítico o clave para poder hacer o no hacer fruticultura es que tengamos agua. Pero, además, al ser cultivos leñosos a largo plazo, hace falta seguridad en la disponibilidad de la misma; no podemos estar un año sin agua pues podríamos perder las plantaciones. En nuestra zona, la escasez de agua ha sido y es un problema, de ahí que llevemos trabajando en el uso eficiente de este recurso desde hace más de cuatro décadas. Así, hemos comprobado que una gran parte de las necesidades de agua se puede resolver o mejorar su disponibilidad utilizando tecnología, en cuanto a cómo manejamos el agua a nivel de parcela, aplicando cada vez más la agricultura de precisión, o reducimos el consumo al mínimo necesario para conseguir una producción adecuada. Otra tendencia es ver fuentes alternativas de suministro de agua como pueden ser el agua regenerada, las aguas urbanas que pueden ser reutilizadas en agricultura o el agua desalada, así como el tema de intercambios de agua, los mercados de agua, utilizar las tecnologías Block chain para facilitar el que se pongan en contacto los usuarios con el fin de emplear esa agua donde pueda generar una mayor rentabilidad económica, social y medioambiental.
Los cultivos y los sistemas de cultivo son otra de nuestras líneas estratégicas. Tradicionalmente la fruta ha sido un producto de temporada, con un espacio muy corto de producción y comercialización. El consumidor quiere cada vez más poder encontrar la fruta en el lineal del supermercado a lo largo de todo el año; no entiende de ciclos agrícolas, de ciclos naturales. Además, la globalización facilita el transporte de productos de una parte a otra de la tierra. Esto nos está llevando a nuevas variedades que van ampliando los calendarios de producción. En algunos casos, como los cítricos, en España ya casi cerramos el ciclo al producir 8–9 meses al año; en otros, como los frutales de hueso, es mucho más complicado. En cuanto a los sistemas de cultivo, vamos hacia manejos más intensivos con los que se pueden alcanzar rendimientos que duplican o triplican los de hace 20 años en muchas especies frutales.

Por su experiencia, ¿cómo ve al sector frutícola español?
Para mí es uno de los más dinámicos y competitivos del mundo; hay pocos países donde se haya transformado tan rápidamente este sector en la última década. Se ha incrementado mucho la superficie de cultivo, pero sobre todo la producción, que se ha duplicado en las dos últimas décadas y también se ha diversificado. Quizá, donde no hemos avanzado tanto y haya que prestar más atención sea en organizar la comercialización, ya que esa capacidad productiva hace que en determinados momentos tengamos problemas de sobreproducción, de sobreoferta que causan la caída de los precios y, consecuentemente, no podamos asegurar la rentabilidad de los agricultores.

¿Por qué es tan necesaria una buena financiación en este sector?
El sector agroalimentario, en general, y el frutícola, en particular, tiene cada vez más un carácter más empresarial. Antes un fruticultor hacía una inversión y probablemente esa plantación iba a estar produciendo durante 20/25/30 años sin volver a hacer grandes inversiones (en modernización de riego, cambio varietal, etc.). Hoy en día esto ha cambiado. Cualquier fruticultor sabe que la variedad que ha plantado hoy, es probable que en seis o siete años el mercado ya no la quiera, y no se puede producir lo que no tiene demanda. Actualmente, por lo tanto, el agricultor debe tener capacidad para renovar toda su explotación en mucho menos tiempo y todo esto exige una adecuada financiación. Es decir, una adecuada planificación de sus necesidades financieras para que al final pueda realizar los cambios antes o en el momento que son necesarios y pueda amortizarlos o rentabilizarlos antes de que sea necesario volver a invertir. Esto implicará tener una visión más empresarial teniendo en cuenta la planificación financiera. Por ello, creemos que, en esta planificación financiera, tanto a la hora de la inversión inicial como con los gastos a lo largo de toda la campaña, contar con el asesoramiento global de una entidad financiera como la nuestra, Cajamar, que conoce muy bien el sector agroalimentario, es muy importante. Aunque nuestra principal actividad es la financiación, desde Cajamar, además de proporcionar los recursos financieros necesarios para realizar esos cambios, intentamos informar y asesorar a nuestros clientes sobre las innovaciones para que esté a la vanguardia. Solo estando a la vanguardia, siendo pionero, podrá este asegurar una mejor rentabilidad de su explotación. En este sentido, nuestra entidad hace una actividad muy intensa de transferencia de conocimientos a través de la organización de numerosas jornadas técnicas, en las que hablamos de las últimas tecnologías disponibles. A nivel nacional y para todos los sectores, estamos hablando de 150/160 actividades de transferencia, de las cuales unas 30 son específicas del sector hortofrutícola.

Recientemente ha moderado una mesa redonda sobre agricultura inteligente + inteligencia artificial. ¿Qué nos puede decir al respecto?
Nosotros creemos que la inteligencia artificial va a ser una herramienta básica para poder seguir avanzando en la línea que lo hace el consumidor. Al final, la tecnología puede ayudarnos a anticiparnos a los cambios que se van a producir en el mercado. Nosotros estamos aplicando la inteligencia artificial en dos ámbitos: intentando predecir lo qué vamos a producir y anticiparnos a lo que va a querer el consumidor. En el primero, sabemos que las grandes cadenas de supermercados quieren conocer cuántos melocotones o cuántas manzanas vamos a ser capaces de suministrarles dentro de un año en un periodo determinado. Por ello hay que utilizar herramientas de inteligencia artificial en las que incorporamos datos meteorológicos y los cambios que se van produciendo en las plantaciones, de cómo va evolucionando la producción en función de la edad de estas. Toda esta información nos puede permitir afinar bastante y aproximarnos a la cantidad que se vaya a consumir.
En el segundo ámbito, la inteligencia artificial nos servirá para anticiparnos a lo que demandará el consumidor. Hay tendencias, que se van moviendo a través de las redes sociales, y haciendo un seguimiento de las mismas nos podremos enterar de lo que va a querer el consumidor dentro de 2 o 3 años, y sabiéndolo seremos capaces de responder de la mejor forma posible.

Hace unos años términos como digitalización o robotización parecían ciencia ficción. ¿También están trabajando en ello?
Pienso que está todo vinculado con lo que acabamos de hablar. Será necesario incorporar el máximo número de sensores posibles en las explotaciones agrarias para saber cuándo hay que regar, cuándo hay que abonar, cuándo puede haber presencia de una determinada plaga y debemos tratar sobre ella y cuándo puede haber una incidencia climatológica con respecto a la cual debemos proteger nuestros cultivos. En fin, cada vez será más importante disponer de herramientas para predecir lo que le pueda pasar al cultivo. Y luego está el vínculo entre la producción, la manipulación y la comercialización, que todo esto se lleve a cabo de la manera más fluida. Creemos que en este aspecto será muy importante aplicar la tecnología 4.0 al sector frutícola.

Como entidad financiera presente desde los inicios en Fruit Attraction, ¿por qué hay que ir a esta feria?
Antes que nada hay que decir que cada vez hay menos gente que no venga. Dicho esto, hay que reconocer que se ha consolidado como la gran feria de referencia en España del sector hortofrutícola. Recuerdo el primer año, en el que había muchas dudas sobre que tuviese sentido organizar una feria de este sector en Madrid, pero cuando desde IFEMA y FEPEX nos contaron el proyecto nosotros estábamos convencidos que era una iniciativa interesante, necesaria y que iba a tener éxito. Y de hecho, fuimos la única entidad financiera que apostamos por este proyecto hace diez años y hemos sido la única presente en las diez ediciones del certamen hasta la fecha. Pasar de un pabellón de la primera edición a los siete de esta décima y última edición muestra que el cambio ha sido importante y el crecimiento también. Una década después vemos que la apuesta fue totalmente acertada y que es muy positiva para el sector hortofrutícola español porque da una imagen de potencia que hace que en todas las grandes cadenas de supermercados de Europa sepan que para poder asegurar un adecuado suministro de fruta y hortalizas, tanto en gama como en calendario, España es su mejor aliado.

¿Pero el consumo de fruta en nuestro país es muy bajo, no?
Sí, pero que no haya suficiente consumo de fruta representa una gran oportunidad, porque el consumidor está cada vez más preocupado por la alimentación. Sabe que una parte importante de su estado de salud depende de lo que come y eso se está viendo a nivel global. Hay productos que empiezan a ser rechazados o a ver reducido su consumo porque no son beneficiosos para la salud y, en cambio, otros están incrementando su consumo. El sector hortofrutícola, a nivel general, no está todavía beneficiándose de estas tendencias, pero, a nivel particular, hay productos que están obteniendo beneficios como el aguacate, la granada o la almendra. Y esa tendencia positiva se irá incrementando en el futuro.

S.P. /I.F., Madrid.

Publicado en Revista de Fruticultura nº67

 

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