Nuevo sistema para el control de heladas con baja aplicación de agua

Entrevistamos a Carlos Arenes, gerente de Control de Heladas, la única empresa en este país, según sus palabras, dedicada en exclusiva al control de heladas, un trabajo muy complejo y que requiere de muchos conocimientos técnicos para poder llegar a un buen fin. En esta entrevista nos presenta su nuevo sistema de control anti-heladas basado en pulsadores y los aspectos más relevantes del mismo, al que han llegado tras años de investigación.

 

¿En qué consiste este nuevo sistema para controlar heladas?

Se trata de un sistema de control anti-heladas basado en pulsadores. Los pulsadores de agua acumulan caudal hasta el punto de tensión, y entonces liberan el agua en un área de unos 30 metros cuadrados. Es de fácil instalación, su coste de funcionamiento es muy bajo y no hay problemas de encharcamientos ni de desgarros de ramas gracias a la baja aplicación de agua.

 

Con este nuevo sistema con micropulsos, ¿qué caudal mínimo se precisa para controlar heladas?

Con el agua del sistema de riego por goteo es suficiente, o sea entre 1 y 1,3 mm/m2/h o bien entre 10 a 13 m2/ha/hora.

 

¿Y cuál es la presión mínima de trabajo necesaria?

La presión mínima es de 1,6 kilos de presión al final del la parcela, es la presión necesaria para abrir la membrana antidrenante y arrancar el pulsador. El pulsador se encarga de transformar un caudal pequeño en un caudal instantáneo muy alto.

 

En una noche de helada, ¿en qué momento hay que poner en marcha el sistema?

A 2ºC o cuando tengamos certeza de que va a helar, pero siempre una hora antes del riesgo de heladas, ya que cuando saturamos una atmósfera y un suelo de humedad son poco conductores de calor, con ello conseguimos un microclima con un 100% de humedad y retiene la pérdida de calor por radiación, retiene la energía de la congelación del agua, ya que cada gramo de agua que congelamos libera 80 calorías y cada grado que baja el agua nos aporta una caloría por gramo; todo esto es mucho calor si somos capaces de retener una parte en nuestra parcela. Así con una helada de –5ºC, dentro de parcela tendremos aproximadamente –1,8º y donde rodeamos la planta con el hielo (efecto iglú) la temperatura será de 0ºC.

En este sistema de baja aplicación de agua es muy importante el arranque del sistema ya que, si abrimos cerca de 0ºC y la humedad en el ambiente no es muy alta, estamos evaporando agua hasta que conseguimos el 100% de humedad y, mientras estamos evaporando, cada gramo de agua que se evapora nos roba casi 600 calorías pudiendo provocar nosotros mismos una helada por evaporación.

Si tenemos la certeza de que una noche vamos a tener fuertes heladas, lo ideal sería conectar el sistema de control de heladas a última hora de la tarde, cuando el suelo está caliente, ya que impedimos que después entré el frío en la parcela y que el calor del suelo se pierda por radiación, consiguiendo un mejor microclima. Cabe tener en cuenta que el coste de una hora/ha es entre 1 a 1,5 euros y que no tenemos los inconvenientes de los sistemas de alta aplicación de agua.

 

¿Y a qué temperatura se debería parar el sistema antihelada?

Una vez todo el hielo esté derretido, sobre todo si el día se queda nublado o una ligera brisa arranca por la mañana ya que podemos provocar una helada por evaporación, cada gramo de agua que se evapora absorbe 590 calorías y cada gramo de hielo que se evapora (sublimación) absorbe 690 calorías, si no detenemos el sistema el microclima con el 100% de humedad sigue y no se produce evaporación ni sublimación de agua o hielo.

 

¿Por qué con una precipitación baja controlamos las heladas?

Por varios puntos muy importantes. El primero, el tamaño de gota; con gotas pequeñas tenemos problemas de evaporación, es una mala solución, ya que cada gramo de agua que pasa de estado líquido a vapor absorbe 590 calorías de calor, pero cada gramo que se congela nos aporta sólo 90 calorías de calor. En nuestro sistema el pulsador con el caudalímetro y el girador de alto caudal se encargan de realizar un tamaño de gotas ideal para cada cultivo y marco de plantación, con una uniformidad y un radio de mojado muy altos. Con los micropulsos conseguimos tener siempre agua en estado líquido encima y con ello mantener el hielo a 0ºC, sin necesitar grandes cantidades de agua.

Otro aspecto fundamental es la rotación de los aspersores, puesto que al bajar la frecuencia de los mismos precisamos menos agua.

 

Su sistema hace una capa de hielo muy fina. ¿Por qué? ¿Protege más el hielo fino que el grueso?

Sí, da más protección el hielo fino. Con nuestro sistema, la aplicación de agua es constante y además está cambiando constantemente de líquido a sólido, siempre hay agua en estado líquido encima del hielo, siendo la temperatura del hielo 0ºC y su color es cristalino. El color del hielo es muy importante ya que es un buen indicador de la temperatura en cada momento.

Por el contrario, en los sistemas que rotan el hielo es más grueso ya que, entre vuelta y vuelta, éste se evapora (sublimación), se seca y, cuando llega el siguiente pase de agua, se queda pegada el agua al hielo, congelándose rápidamente. Cuanto más gordo es el hielo, más lejos está la planta del calor.

Otro problema de los microaspersores de bajo caudal es que parte del agua se congela antes de llegar a la planta y cae, esto no es bueno ya que el cambio de líquido a sólido se realiza en el aire por lo que el cultivo no aprovecha el calor. Hay que ir con cuidado con los microaspersores de bajo caudal ya que cuando la gota no es grande la evaporación es rápida y el paso de agua es reducido y se congelan con facilidad a temperaturas no muy bajas.

 

¿A qué distancia hay que poner los pulsadores?

Nuestra experiencia nos dice que para obtener uniformidades superiores al 90% no podemos sepáralos más de 4 o 5 metros entre plantas y entre 5 a 6 de calle. Nuestro solape es altísimo, rozando el 400% dependiendo de cada parcela. Por ello, en cada parcela, realizamos el estudio de uniformidad para tener la mejor cobertura con el mínimo de agua, ya que es uno de los principales factores para poder cerrar bien la parcela y no tener pérdidas de calor.

 

¿Hasta qué temperatura cubre este sistema?

Es una pregunta muy compleja ya que no existen dos heladas iguales y además también influyen factores tan importantes como son la humedad relativa y el viento –dos causas de evaporación y nuestros principales enemigos–. Pero, por ejemplo, no hemos tenido daños en aguacates con temperaturas de –4,5ºC; en viña, con temperaturas de –7ºC; y, esta misma campaña, en nectarina –8,4ºC temperatura húmeda y en cereza –8,6ºC temperatura húmeda.

 

¿Qué cultivos pueden beneficiarse de este sistema?

A diferencia de los sistemas anteriores de control de helada de alta aplicación, este se puede instalar en todos los cultivos tanto de hoja caduca como perennes, al ser la capa de hielo formada encima del cultivo muy fina y no producirse ni roturas de ramas, ni desenganches. Cabe recordar que tampoco provoca encharcamientos.

 

¿Podríamos tener problemas de congelación en las tuberías y el microtubo?

No si tenemos en cuenta una serie de aspectos muy importantes. Uno de ellos es el material de fabricación del microtubo, que fabricamos con una mezcla muy concreta y un aislante térmico y un grosor específico. También es muy importante la dimensión de las tuberías, sobre todo las que están al aire libre, ya que la velocidad de avance del agua debe de ser muy alta para reducir al máximo la pérdida de temperatura en todo su camino.

Algunos piensan que es muy fácil el diseñar y montar una instalación de control de heladas, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, la mayoría de instalaciones de control de heladas no están optimizadas y podrían mejorar muchísimo su eficiencia.

 

Puntos por qué es tan eficaz con tan poco agua

  1. Aplicación constante a toda la superficie y en todo momento.
  2. Tamaño de gota.
  3. Uniformidad muy alta, tanto en aplicación de agua como en tamaño de gota.
  4. Solapes de más de un 400%.
  5. Cierre perimetral de la parcela con cortina de agua y aportación de mas agua para contrarrestar la pérdida de evaporación de los perímetros.
  6. El agua va cruzada cerrando todo el perímetro de la parcela, como vuela más de 5 m, en las plantas siempre se aplica mucha más agua que en el suelo. Con el agua cruzada se consigue tener la misma capa de hielo en toda la planta tanto la parte de arriba como las partes más bajas, a diferencia de los microaspersores de bajo caudal que aplican todo el hielo en las partes más altas y muy poco en las más bajas, que son las que más agua necesitan por ser la parte de la planta de mayor riego de heladas al tener el aire frío más densidad y peso.
  7. La rapidez de los pulsos, varios por segundo dependiendo de las combinaciones. Disponemos de más de 75 combinaciones diferentes, entre caudalímetros, giradores y membranas. Es un aspecto muy importante ya que si los pulsos son pausados hay riesgo de congelación.
  8. El poco coste de funcionamiento y sin efectos secundarios ya que tenemos todos las ventajas del control de heladas con agua sin ninguno de sus inconvenientes.

 

 

Para cualquier pregunta que deseen hacer diríjanse a la página Web www.controlheladas.com o contacten a través del correo electrónico info@controlheladas.com o teléfono +34 629632886

Publicidad

Newsletter

Suscríbete a nuestra Newsletter

Ejemplar gratuito

Publicaciones recomendadas

 

 

Jornadas Fruticultura