ANOVE apuesta por la sostenibilidad y la investigación frutícola

La entidad ha promovido una visita a la Finca ‘El Rebato’ de Agromillora, una de sus empresas asociadas dedicada a la mejora vegetal, situada en la localidad de Subirats (Barcelona)

«Hacer visible el trabajo que desarrollan las empresas que se dedican a la investigación para el desarrollo de nuevas variedades vegetales y, en esta ocasión, las del sector frutal y la actividad que llevan a cabo en Cataluñ. Así ha definido la presidenta de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE), Elena Sáenz, la jornada promovida por su entidad y celebrada en las instalaciones de la Finca ‘El Rebato’, de una de sus empresas asociadas, Agromillora, en el término municipal de la localidad barcelonesa de Subirats. Cabe señalar que ANOVE es una asociación privada y sin ánimo de lucro, constituida en 2006 y conformada por 57 entidades, de las cuales 54 son empresas privadas y 3 centros públicos de investigación (IRTA, IVIA y CITA), que se estructura en 4 áreas de actividad diferentes: frutales y berries; hortícolas y ornamentales; cereales, y maíz, oleaginosas y cultivos industriales.

En el área de los frutales, hasta los 90 años la investigación se centró en los centros públicos, eran variedades libres, por tanto, no estaban protegidas. Según la presidenta de ANOVE, «desde el momento que se empieza a desarrollar el sistema de protección de propiedad intelectual, este atrae el interés de grandes grupos dedicados a la obtención que han generado una serie de programas de mejora de frutales que hoy están en torno a 24». Además, ha explicado que en las empresas de frutal hay una gran tradición de genética francesa, sobre todo en pepita y hueso, y últimamente ha entrado investigación en frutos rojos, que en este caso casi toda viene de California (EE. UU.). «El gran boom que podemos destacar es que, gracias a que estas empresas han empezado a investigar y adaptar las variedades a climas más cálidos, en España se ha podido desarrollar una industria que antes no existía, que es la producción de frutos rojos, con un alto valor añadido y de la cual se exporta un 60–70% al resto de Europa», ha destacado Sáenz.

La visita, en la que ha participado Revista de Fruticultura, ha contado con la presencia de la directora general de Agricultura y Ganadería del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (DARP) de la Generalitat de CatalunyaElisenda Guillaumes, a quien acompañaban la subdirectora de Agricultura del DARP, Neus Ferrete, y la jefa del Servicio de Ordenación Agrícola de esta consejería, Anna Goutan. Por parte del Grupo Agromillora han estado presentes el gerente, Ricardo Gutiérrez, y otros representantes de la compañía como el responsable de Investigación y Quality Assurance y uno de sus socios fundadores, Joan Torrents.

Frutas con más sabor

Sáenz ha comentado que muchas veces el consumidor desconoce que «gracias a la mejora vegetal contamos con frutas con más sabor, con apariencia y colores más atractivos, más resistentes a enfermedades y que tienen una vida más larga. El ámbito de la mejora es infinito». Para añadir que «lógicamente, cuando hablamos de frutas estamos pensando en el consumidor y hay que tener en cuenta que tenemos una tipología de consumidores muy diversa. Así, a un tipo de consumidor le puede gustar una manzana más amarga, y a otro más dulce, más granulosa, más tersa... Al final, la labor del obtentor es tratar de conseguir variedades que puedan atender a los gustos o las necesidades de cualquier tipo de consumidor, y esto es un gran reto para nosotros».

Durante su intervención, la presidenta de ANOVE ha destacado la importancia de la investigación vegetal que llevan a cabo las empresas obtentoras, un sector líder en inversión en I+D con un montante que se sitúa alrededor del 25% de su facturación. Al respecto, ha señalado que «estamos muy orgullosos de obtener nuevos productos con características nutricionales mejoradas. Apostamos decididamente por una producción sostenible, optimizando, por ejemplo, el uso de fertilizantes y haciendo que para el agricultor estos productos resulten más fáciles de emplear y sean más seguros». Y ha explicado que «gracias a la mejora genética se ha conseguido reducir las emisiones de CO2».

Asimismo, Sáenz ha manifestado que «a medida que reconocemos que estamos en un mundo globalizado, las plagas también lo están y cada vez viajan más y más rápido. Varias veces al año nos encontramos con nuevas alertas». A pesar de ello, la presidenta de ANOVE ha reconocido que la parte bonita que tiene el trabajo de obtentor vegetal es que «al estar al inicio de la cadena alimentaria hay que atender los requerimientos de todos los puntos de la misma. Por una parte, has de atender al productor, que quiere mayor producción, pero a la vez un cultivo de fácil manejo agronómico y resistente a plagas y enfermedades. Por otra, a un sector comercializador que necesita trasladar ese producto, que no quede afectado durante el transporte, que está pidiendo durabilidad; y cuando hablas de un producto que va a transformación, se necesitan calidades técnicas. Y, por último, el consumidor, que es el cliente final, está pidiendo sabor, variación, textura, acidez, dulzura; todas estas características son las que ha de incorporar un obtentor en su programa».

Lo que tiene claro Elena Sáenz es que «gran parte de la innovación arranca de la propia elección que hace el agricultor de una variedad y pensamos que somos el principal eje transmisor de la innovación. Es cierto que es una labor callada, incluso para nuestras propias administraciones. Lo hemos dicho muchas veces, somos un sector con el que prácticamente no se cuenta; nos tienden a englobar como un insumo más y no los somos, porque de hecho sin semilla y sin planta no habría producción, pero es algo que nos cuesta explicar, y eso es parte de la labor de ANOVE con jornadas como la que hemos programado hoy».

A Elisenda Guillaumes, directora general de Agricultura y Ganadería, le ha tocado recoger el guante de la queja de la presidenta de ANOVE, y por ello ha dejado claro que «la agricultura de este siglo debe ser sostenible e innovadora y para conseguirlo administración y obtentores han de trabajar unidos». Guillaumes ha aprovechado para poner en valor la labor de investigación que llevan a cabo las empresas dedicadas a la mejora vegetal, que «han conseguido dar respuesta a la demanda de los consumidores respetando, al mismo tiempo, la sostenibilidad económica y medioambiental de toda la cadena».

La representante del DARP ha recordado que el objetivo principal de su departamento es velar por la alimentación de todos los ciudadanos y por tanto les preocupa desde el sector primario hasta el plato. Así, el DARP está luchando por posicionar el sector primario, para que sea competitivo y capaz de afrontar los retos que vienen «que van desde alimentar a toda la gente del planeta a focalizarnos en temas más concretos como el cambio climático o la globalización». Por ello, Guillaumes ha indicado que «esta visita tiene mucho valor para mí. Agromillora es una empresa de distribución vegetal que ya está posicionada en el mercado, que es referente a nivel mundial. Solo con los números que nos han presentado hoy, que no conocía al detalle, están hablando que cerca de un 30% de sus ingresos se invierte en investigación y eso ya dice mucho de ellos». Para añadir que «comunicar la importancia de este sector primario al consumidor más urbano es una de nuestras prioridades».

 

 

 

 

 

 

 

Liderazgo en el sector viverístico

El Grupo Agromillora es una compañía líder a nivel mundial en el sector viverístico y un referente en la producción y comercialización a gran escala de especies leñosas con elevados estándares de calidad genéticos y sanitarios. En 2018, la empresa consiguió un volumen de 76 millones de plantas entregadas y unas ventas recurrentes a más de 25 países. Solamente, en el centro de ‘El Rebato’ este año la producción estará entre los 12–14 millones de plantas in vitro, tal como ha indicado el responsable de Investigación de Agromillora, Joan Torrents, que ha subrayado que «sobre todo son ‘Prunus’ (melocotonero, ciruelo, cerezo, …) y, además, en estos momentos está entrando con mucha fuerza el tema de los cítricos, los nuevos clones de manzano y los frutos rojos que están creciendo mucho». En este centro, hacen solo planta in vitro, la aclimatación de esta planta y su crecimiento hasta 20 cm, para luego enviarla a sus clientes viveristas (aproximadamente el 50% de la producción) o a su instalación creada para el injertado, que está en el Monistrol. En este centro para injertar, de una forma semiindustrial, y para hacer crecer esta planta, obtienen dos productos: Micrograft, una planta microinjertada pequeña (en un eje, y de la que ofrecen un gran número de combinaciones de especies y variedades), destinada a los viveristas, para que la liberen y hagan una planta tradicional, y Smartree, una planta pensada para las plantaciones en súper alta densidad destinadas a la mecanización, con la que están creciendo mucho a nivel mundial.

Torrents ha comentado que «nuestra filosofía es crear planta 100x100 clonal a través de la técnica ‘in vitro’ que a día de hoy sigue siendo la técnica más perfecta para la producción de planta clonal, genéticamente idéntica. Además, con un buen cuidado y partiendo de planta madre verificada, tenemos la certeza de poder vender planta sana». Así, toda la producción de frutales de la empresa es a través de planta in vitro, producida en laboratorio. «Son plantas que nunca tocan suelo ni están al aire libre; siempre están protegidas por mallas o plásticos, para asegurar que la planta, vía un sustrato estéril, no tiene ninguna enfermedad de raíces y, vía el control del medio donde crecen, está libre de cualquier enfermedad posible», ha añadido el responsable de Investigación de Agromillora. El laboratorio está equipado con la técnica PCR Real Time, la más moderna actualmente, que les permite hacer alrededor de 14.000 análisis anuales, «esto es nuestro propio control de calidad para asegurar que las plantas llegan sanas a nuestros clientes», ha puntualizado Torrents.

En olivo, el proceso de producción es más sencillo: de una planta madre, totalmente seleccionada y controlada, hacen estacas pequeñas de 2 entrenudos que pasan por un proceso de aplicación de hormonas para enraizar, obteniendo también unas plantas clonales. Esto se lleva a cabo en el centro de Can Bosc y, en 2019, la producción será de unos 12 millones de plantas. En Extremadura, Agromillora tiene unas instalaciones donde solo hace crecer el olivo. «Básicamente, las variedades que trabajamos son variedades adaptadas al superintensivo; este es nuestro máximo objetivo –ha indicado Torrents– porque nuestra filosofía desde siempre ha sido pensar y desarrollar técnicas de producción que puedan ser más rentables para el agricultor; hemos invertido mucho dinero y esfuerzo en ello. Y, hoy en día, es evidente que un problema mundial es el coste de la mano de obra. De ahí nuestra apuesta por hacer plantaciones de rápida entrada en producción, donde todas las labores sean casi totalmente mecanizables y en las que obtenemos árboles más pequeños, más eficientes que requieren menos agua por hectárea y menos abonos, y por tanto contaminamos menos el medio. Además, utilizamos la genética disponible en resistencias, por ejemplo, olivos resistentes a Verticillium o Xylella, portainjertos de cítricos resistentes o tolerantes a HLB, etc. Actualmente, en el mundo ya hay más 250.000 ha de olivo plantadas en superintensivo. Estamos trasladando este modelo al almendro, a los cítricos (naranjos) para zumos, al albaricoque y ciruela para zumos y pulpa».

En definitiva, esta visita a los viveros y el laboratorio de la finca ‘El Rebato’ de Agromillora ha permitido a ANOVE dar a conocer y compartir las últimas técnicas de mejora vegetal que están situando a Cataluña como una de las comunidades autónomas más relevantes en producción de frutales. En este sentido, Elena Sáenz ha manifestado que «Cataluña ha realizado una decidida apuesta por la investigación y el desarrollo de nuevas variedades vegetales y, actualmente, es un referente en la producción de manzano, peral y melocotonero».

Mayor rendimiento y calidad

La mejora genética vegetal tiene como finalidad poder aumentar el rendimiento y la calidad de los alimentos agrícolas, de las plantas ornamentales y de aquellos productos industriales que proceden de las plantas de cultivo. Además de incrementar la producción, la mejora genética también reduce los costes productivos beneficiado de esta forma a agricultores y consumidores, y colabora en la protección y cuidado del entorno medioambiental.
Las técnicas de mejora genética se pueden agrupar en tres bloques diferentes: convencional (elegir a los individuos de mejores cualidades, separarlos del resto y utilizarlos para obtener plantas de cualidades similares), hibridación (acción de cruzar sexualmente dos variedades o especies diferentes para conseguir reproducir en la descendencia alguno de los caracteres parentales) y transgénesis o modificación genética de organismos (en lugar de cruzar sexualmente dos plantas lo que se hace es incorporar solo uno o varios genes de la misma o de otra especie mediante diferentes técnicas de laboratorio).
Se estima que la mejora genética ha generado el 60% de los cambios de las plantas de cultivo. Así, según ha explicado ANOVE, entre otros, ha provocado el aumento de un 40% de la productividad de las plantas, han crecido los rendimientos económicos, se ha incrementado la eficacia en el consumo de agua, se han reducido las emisiones de CO2 a la atmósfera, se ha ahorrado energía y se ha perdido menos suelo. Al mismo tiempo, se ha reducido la altura de determinados cultivos, con lo que se evitan pérdidas por caídas provocadas por el viento; se ha mejorado la resistencia de la piel (el de los melones es el caso más paradigmático); se ha logrado que los productos frescos se conserven en el tiempo, y se han producido mejoras en la seguridad alimentaria, en las cualidades nutricionales y en las organolépticas de los alimentos.
Otros datos interesantes son que el coste medio de poner en el mercado una nueva variedad vegetal es de 1 a 1,5 millones de euros, y se necesita un promedio de 10 a 12 años para conseguirlo, y que el mercado español de semillas alcanzó en 2017 los 600 millones de euros, siendo el tercero de Europa y el decimotercero a nivel mundial.

 

I.F. – S.P., Subirats.

Publicado en Revista de Fruticultura nº71

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